La ciudad de los puentes. Los puentes son el principal rasgo por el que se identifica urbanísticamente Alcoy. Sus más de 60.000 habitantes están especialmente orgullosos de estas construcciones con las que superan a diario las irregularidades que marca la orografía de la ciudad.
Además de los pequeños puentes que forman parte de la antigua red viaria, los de María Cristina, de Sant Roe y de la Petxina, el Viaducto de Canalejas, el puente de Sant Jordi y el puente de Fernando Reig constituyen verdaderos ejemplos de ingeniería al servicio de las obras públicas.
ALCOY.
Dejate conquistar.
Esta ciudad marca un contraste inesperado con el resto de la provincia alicantina. Sus aguas movieron las ruedas hidráulicas que decidieron la vocación laboriosa e industrial de sus habitantes a golpe de esfuerzo y audacia para desarrollar el sector textil, papelero y metalúrgico.
Envuelta entre montañas, Alcoy.
presenta la singular combinación de contar con uno de los bosques mediterráneos en su estado más genuino y encontrar, en el mismo municipio, los vestigios de lo que fue el cambio social que trajo la Revolución Industrial a España. El paseo por sus calles revela el esfuerzo de sus gentes por prosperar en un medio de gran belleza natural, pero de extraordinaria complejidad orográfica para la evolución urbana.
La nueva versión de la Agenda cultural tan atractiva como su predecesora, sigue siendo un crisol de oportunidades.
Como podemos comprobar, sobran los motivos y se esfuman las excusas para visitar la provincia de Málaga y su Costa del Sol. Es momento de disfrute, de regalos generosos e inquietudes satisfechas. Alguien dijo alguna vez que “en la vida cada minuto es un milagro que no se repite”. Sobran las palabras; pasemos a la acción.
La Málaga de Picasso es la Malaga de la cultura, la del arte, la del ocio y el tiempo libre. La de tantos y tantos monumentos, la de museos, restaurantes, escenarios y rincones sorprendentes. La de las propuestas originales, la que acoge, ima y entretiene. La Málaga dinámica y cosmopolita, abanderada de una provincia que emula los pasos de su capital sin titubeos. No hay tregua en el calendario ni concesiones a los momentos aburridos en la Costa del Sol. Los planes son infinitos; como los gustos, los matices, los deseos, las sensaciones, las inquietudes…
¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? ¡Stop! Que no cunda el pánico. El Patronato de Turismo de la Costa del Sol da respuesta a nuestras preguntas en su página web, y más concretamente en su popular Agenda de Actividades, recientemente renovada para gozo colectivo. La sección ha rede-finido su existencia para convertirse en la perfecta aliada de los millones de visitantes que recibe la provincia.
Originales exposiciones de variadas disciplinas, divertidos montajes teatrales, coloristas espectáculos, sonadas actuaciones musicales, citas con la danza y con el circo, vibrantes competiciones deportivas, afamados ciclos cinematográficos, pedagógicas visitas culturales, cursos y talleres, congresos y convenciones, raíces y tradiciones, corridas de toros, jornadas flamencas… Eventos de mil colores, emplazamientos de obligada visita y localidades que se esmeran por atraer nuestra atención. La nueva versión de la Agenda de Actividades sigue siendo un crisol de oportunidades. Tan atractiva como su predecesora, pero aún más eficaz y servicial que la anterior, con unos textos de ágil lectura, un diseño atractivo y una navegación fácil e intuitiva. Si te interesa viajar a Málaga te recomendamos que lo hagas en un viajes cruceros es lo mejor para disfrutar de todo.
Con el estómago lleno y deseosos de disfrutar de uno de los parajes naturales más espectaculares de Andalucía ponemos rumbo a Alora. Partiendo desde Málaga capital atravesamos Cártama, Villalón y la propia Alora, donde paramos a refrigerarnos y conocer su Museo Municipal y su sorprendente mirador desde el que se divisa toda la comarca del Guadalhorce. Tras esta parada técnica seguimos el cauce del río Guadalhorce hasta llegar al pantano de El Chorro. La estampa que ofrece el Desfiladero de los Gaitanes, un angosto cañón de piedra atravesado por una estrecha pasarela (no transitable) llamada El Caminito del Rey, acelera nuestros corazones. Aún con la excitación en el cuerpo volvemos a la capital para disfrutar de las actuaciones en el Cervantes. Nuestro viaje se acaba, pero aún queda tiempo para más.
En nuestro último día nos dirigimos a Benalmádena, otra de las joyas de la Costa del Sol. La oferta de ocio de esta bella localidad es abrumadora y el tiempo, escaso. Paseamos por Puerto Marina, desde donde hacemos un recorrido en barco; realizamos algunas compras y contemplamos los tiburones en el acuario Sea Life; nos sumergimos en las profundidades más recónditas de los océanos que recrea a la perfección el parque temático Selwo Marina; disfrutamos como niños en el parque de atracciones Tivoli World, y contemplamos la ciudad desde el teleférico que parte del mismo parque.
El día no da para más. Benalmádena pone fin a nuestro recorrido por la Costa del Sol. Los recuerdos, las historias y las anécdotas se agolpan en nuestra memoria. Para el próximo viaje quedan lugares tan hermosos como Nerja y su famosa cueva, Ronda, Fuengirola, la Sierra de Crazalema, las procesiones de Semana Santa, las playas de Estepona y otros muchos lugares por descubrir. Los 101 pueblos que componen la provincia de Málaga y su Costa del Sol aún nos esperan. Si deseas conocer más destinos de España visita lugares turísticos.
La imagen del desfiladero de los Gaitanes, un angosto cañón de piedra atravesado por una estrecha pasarela, nuestros corazones.
Tras degustar un breve recorrido a pie por el pueblo partimos de nuevo hacia Antequera.
En pocos minutos estamos inmersos en la Vega de Antequera, tierra del olivo hojiblanco, de cuyos frutos se extrae un afamado aceite. Ya en Antequera, buscamos en la Oficina de Turismo consejo e información, ya que la cantidad de monumentos y construcciones históricas que se concentran en su casco antiguo es impresionante. Antes de regresar visitamos el Torcal de Antequera, paraje natural donde el viento ha tallado las laderas de la montaña a su capricho, y probamos la famosa porra antequerana, un plato realizado a base de tomate, huevo duro picado y trocitos de jamón serrano. Listos para nuestro siguiente destino: el paraje natural del Desfiladero de Los Gaitanes.
Antequera monumental.
Al día siguiente no existe el cansancio; es la magia de la Costa del Sol. Organizamos una pequeña escapada a Antequera, ciudad monumental donde las haya, apenas a 45 kilómetros de Málaga. A mitad de camino nos detenemos en Casabermeja, un precioso pueblo de casas blancas cuyo cementerio, declarado Monumento Histórico-Artístico, es uno de los más curiosos de Andalucía. No podemos sino alegrarnos de nuestra decisión: el entorno natural es impresionante y las calles del casco viejo nos llevan a tiempos pasados.
CANTABRIA cultura y naturaleza infinitas.
Mar y montaña; playas, arte, cultura, gastronomía, monumentos y cuevas. Cantabria es muchos destinos turísticos en uno. En ésta región del norte de España se dan todas las ofertas imaginables de ocio y relax.
Cultura y naturaleza son las dos cartas de presentación de Cantabria. En sus 5.000 km2, la región guarda 37 espacios naturales protegidos y un catálogo histórico-artístico en el que destaca su patrimonio de cuevas con arte rupestre y la red de museos.
El paisaje y la cultura de Cantabria dan la bienvenida al viajero con opciones entre las que no faltan actividades en la naturaleza como deportes de invierno en la estación de esquí de Alto Campoo hasta turismo de aventura en canoa, rafting, parapente, golf, espeleología, rutas a pie o a caballo, barran-quismo, submarinismo y esquí acuático. La variedad gastronómica, la excepcio-nalidad de las cavidades con arte rupestre -ocho de ellas son candidatas ante la Uesco para acompañar a Altamira en su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad- y el potencial de la cultura con programaciones artísticas como el Festival Internacional de Santander, el Concurso Internacional de Piano de Santander Paloma O’Shea, la celebración del centenario del Museo de Bellas Artes de Santander y el centenario de la Batalla de Flores de Laredo o el futuro Centro Internacional de Estudios Superiores del Español son, junto a los 37 espacios de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Cantabria, los atributos de Cantabria Infinita. Si quieres visitar este maravilloso lugar te recomendamos que sea en cruceros y los mejores son los Cruceros royal caribbean.
Para ver información de lo mejores cruceros te recomendamos visitar est sitio antes nombrado.
En la pequeña localidad de Taganga, Francisco nos había conseguido un hotel agradable llamado Ballena Azul, que miraba al mar.
A unos cien kilómetros del volcán alcanzamos los pueblos periféricos de Barranquilla. Dos cosas llaman la atención en estos suburbios: la pobreza y la música. La combinación era esta vez exagerada. Las cumbias sonaban con fuerza en casas sin puertas y a pie de calle. Cada treinta metros, un altavoz tronaba con un ritmo colombiano. Grupos de gente bebían cerveza junto a los puestos de música, ociosos, escuchando esa música a todo volumen, quizás para apagar el llanto de los niños. Lo cierto es que algunas barriadas sobrecogían. Las mujeres tendían la ropa sobre alambres oxidados o se refugiaban en sus casas de lata. La lluvia reciente inundaba las calles de tierra formando un barro que ya no tenía gracia. El centro de la ciudad era más impersonal, con más dignidad que orden.
Siguiente destino, la pequeña localidad de Taganga. Francisco nos había conseguido un hotel agradable llamado Ballena Azul, que miraba al mar. La playa de Taganga estaba descuidada y sucia. Los bañistas debían sortear las barcas de pescadores para nadar y resultaba difícil encontrar un lugar digno para tomar el sol.
Esa noche salimos a pasear por la costanera. A ninguno nos importaba la modestia de los restaurantes o la precariedad de los bares con sillas de plástico, al contrario, aquello nos parecía auténtico. Sin embargo, los hombres discutían en voz alta, la luz no alcanzaba a iluminar los caminos y algunos jóvenes se enzarzaban en peleas. Poco después nos fuimos a dormir.
A la mañana siguiente salimos en busca de un lugar más apartado. El Parque-Nacional de Tayrona era perfecto para contrarrestar los tumultos callejeros de Taganga. En la entrada, esta vez, no nos esperaban. Contactamos con Francisco, que trató de agilizar el trámite. El permiso de grabación tardó varias horas en llegar y nos vimos obligados a renunciar a la mayor parre del parque.
Sólo pudimos acceder al umbral de una reserva natural donde es posible tumbarse en las playas y observar las cimas blancas de la Sierra Nevada de Santa Marta. La antesala del parque ya tenía algo de especial, algo de salvaje. Montamos la grúa mientras las olas se suicidaban contra las rocas, provocando estruendos desesperados.
Recogimos el equipo. José Luis y Alfonso iniciaron el camino de vuelta. Eva y yo desafiamos a la marea y nos bañamos en la playa huérfana de turistas. El mar tenía vida propia y estaba de mal humor. El aviso fue suficiente y abandonamos la playa.
Quedaban varias horas de camino hasta la frontera con Venezuela.
El contacto con el lodo era una sensación extraña, como flotar en un tazón de chocolate. El barro me cubría todo el cuerpo y así, disfrazado de Rambo, trataba de nadar en la espesura.
Otras personas se animaban también a lanzarse a la piscina natural que tenía, según nos contaron, propiedades terapéuticas. Al abandonar el cráter teníamos la apariencia de esculturas de barro y mientras me grababa Alfonso, yo amagaba algunos abrazos a los curiosos que se apartaban espantados. Todos nos divertimos.
El ritual dicta que para limpiarse la capa de lodo hay que descender el volcán y acercarse a unas lagunas con plantas acuáticas flotando en la superficie. Varias señoras se encargaban del lavado, lanzando cuencos de agua limpia con los que recobrábamos el aspecto humano. Con vocación de madre, aquellas mujeres nos frotaban las orejas sobre la laguna y se llevaban la voluntad.
Con la piel rejuvenecida seguimos camino.














Últimos comentarios