En esta nave, donde Felipe IV instaló una capilla para el servicio de su Corte, alternan restos de su primitiva ornamentación árabe, con la que añadieron los cristianos al adaptarla a sus necesidades. Una puertecita abierta posteriormente en el extremo N. de esta nave, da acceso a un pequeño oratorio, que antes debió tener distinta entrada y cuya decoración padeció importantes restauraciones. Por el muro oriental de la nave se pasa al patio del Cuarto Dorado que, tras un pórtico de mo-cárabes, tiene en su lado N. un aposento con techumbre de lazo. Al lado opuesto del patio, se levanta la monumental fachada del Palacio de Comares, interesantísima manifestación del arte nazarí, porque constituye ejemplar único, con sus dos puertas adinteladas, su bello decorado y su amplio alero de madera artísticamente labrada.
Martes, marzo 17th, 2009 | Author: admin
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