Lunes, Agosto 24th, 2009 | Author: admin
Conventos como el de Santa Catalina, con palacetes árabes en su interior, casas señoriales como la de Castril, con plateresca ornamentación en su fachada e iglesias mudejares, como la de Santa Ana, con ricos artesonados de lacería y esbeltos campaniles de azulejos, completan la maravillosa estampa de la Carrera de Darro, que desemboca en el delicioso Paseo de los Tristes para ofrecernos una nueva y fantástica visión de la Alhambra, con sus rojizos torreones encaramados sobre el verde ramaje de los copudos árboles que pueblan el Bosque.





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