Viernes, Septiembre 04th, 2009 | Author: admin
Desde la plaza de Armas las callies exhiben su pronunciada pendiente. Es como si se hubieran superpuesto dos ciudades distintas: una es la inca, con sus muros varias veces centenarios, de grandes bloques de piedra oscura; la otra es la colonial, alzada sobre las estructuras de la primera, con paredes blanqueadas por la cal.



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