El pueblo de Uyuni es la base para conocer su salar, el más grande del mundo.
Un camino de girasoles, la silueta de un edificio parecido al Big Ben londinense y una estación de ferrocarril abandonada me acercan a una leyenda, Aniceto Arce -inmortalizado en una estatura-, el hombre que hizo rugir la primera locomotora de Sudamérica. La historia se fraguó en 1840. Los españoles acababan de perder las últimas colonias en la batalla de Ayacucho (1823) y los ingleses urdían los hilos del neocolonialismo disfrazado de concesiones mineras, construcción de ferrocarriles, préstamos ban-carios y elevados intereses. Fue así como Bólivia consiguió un tren de acero, pero perdió una guerra -la del Pacífico- y, con ella, el tren de la historia, 10.000 km2 de territorio, su mediterraneidad y los dos potosís mas opulentos de América: el salitre de Antofagasta y la mina de cobre de Chuquicamata. A quince kilómetros de la ciudad me encuentro con el dios blanco del altiplano, el salar de Uyuni, una inmensidad de luz y salitre de miles de kilómetros cuadrados. A medida que me interno, mis pies descalzos se sumergen en un océano de nubes, relámpagos y pentágonos de sal. Tambien hay mas informacion sobre más lugares turísticos en este sitio que te presentamos. El cielo se ha caído sobre la tierra transformándola en una acuareía de Sorolla. Este desierto blanco son los restos del gran lago Minchín, que en tiempos pleistocénicos cubrió buena parte del altiplano. Sucesivas erupciones volcánicas transformarían la fisonomía de los Andes: Lago Titicaca, Poopó y Salares de Uyuni, Coipasa y Atacama en Chile.
Miércoles, julio 14th, 2010 | Author: admin
Categoría: El salar de uyuni
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One Response
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[...] es transparente y tiene el poder de refractar a la superficie la imagen de lo que está debajo. Al salar de Uyuni se le considera, además, como la mayor reserva de litio, aunque es muy difícil su extracción por [...]
