Isla de Incahuasi.
Por la mañana, el sol dibuja las huellas de un nuevo espejismo. Un grupo de jóvenes israelíes, en una ¡and rover añejo, buscan la dirección que lleva a la isla de Incahuasi, mi próximo destino también. Las brújulas en este lugar no suelen funcionar debido l litio y al magnesio. Se necesitan GPS y, además, contar con buenos mapas que se consiguen en La Paz. Estos jóvenes aventureros estaban provistos de todo. Subí al vehículo y recorrimos juntos los 60 kilómetros que nos separaban de la famosa y mítica isla del Pescado: Incahuasi.
Un hombrecillo con cara de duende, Alfredo Lázaro, y dos llamas, Julio y Julia, son los únicos habitantes de este pedazo de universo, cubierto de piedras negras, desolación y cactus. Alfredo cava un pozo para recoger el agua de lluvia. Hace dos días que no aparece el camión cisterna con los bidones y víveres. Amablemente me ofrece la isla, su casa, para compartir juntos unos días. En la puerta de su rancho un estilizado cactus hace de guardián. “En cada cactus -señala- habita el espíritu de antiguos guerreros Tiwanacotas que lucharon por su tierra”.
Esta isla es la más grande del conjunto de islotes situadas en el centro del Salar de Uyuni, y el centro turístico más importante. Muy cerca de aquí, a unas tres horas en vehículo, se puede visitar las lagunas Verde y Colorada, y las aguas termales. Estos lugares pertenecen a la Reserva Nacional Eduardo Avaroa. La Verde es una hermosa laguna con aguas color esperanza ubicada al pie del volcán Licancabur, a una altura de 4.300 metros. Su coloración se debe a los sedimentos minerales de cobre. En las orillas de esta impresionante laguna se encuentran piedras volcánicas negras de enormes dimensiones y rocas salinas que emergen del interior de la tierra.
Domingo, Julio 18th, 2010 | Author: admin
Categoría: El salar de uyuni
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.
You can leave a response, or trackback from your own site.
Deja un comentario
» Log in





Últimos comentarios