Viernes, Julio 30th, 2010 | Author: admin

Las onduladas lomas que enlazan las últimas estribaciones de Sierra Alfaguara con la vega granadina, fueron en tiempos de musulmanes, apacible lugar de recreación, donde los magnates de la corte nazarí poseyeron cármenes, almunias y caserías a los que se trasladaban en el estío, en busca de aire puro, grata temperatura y tranquilo retiro. Conocido   por   el   poético nombre de Ayn ai-Dama’ (Fuente de las Lágrimas), que aún se conserva en la versión castellana Amada-mar, lo celebraron encomiásticamente los escritores árabes; y los poetas cantaron la fertilidad de sus campos, el esplendor de sus jardines y la sabrosa dulzura de sus cristalinas aguas.
En una de estas lomas, lindando con el casco urbano de Granada, al comienzo del camino de Alfacar, construyeron un monasterio los cartujos, a fines del siglo xvi; y mucho más tarde, la Compañía de Jesús, un Colegio Máximo. Salvada la cerca que circunda los terrenos propios de la Cartuja, a través de interesante portada plateresca, se entra en el compás del monasterio, que por una escalinata da paso al Claustrillo, patio con galería en arcada de orden dórico, donde Sánchez Cotán y Vicente Carducho relatan con pinceles la azarosa vida de San Bruno y de sus companeros cartujos, en copiosa colección de lienzos que decoran los muros de la galería.

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