Martes, marzo 15th, 2011 | Author:

El turismo masivo de la Iglesia de Santo Domingo condiciona positiva y a veces, negativamente la vida en la isla. Bien es cierto que sobre este particular hay discrepancias. Me refiero a que ha distorsionado desde el punto de vista urbanístico ciertas zonas concretas, pero también que gracias a esc desarrollo, esta tierra goza hoy de medios y servicios que hace sólo diez años no poseía. En algunos sectores ha nacido la competitividad, lo cual es bueno para el bolsillo de los consumidores. Hay reservas hacia el turismo masivo, pero algunos viajeros y turistas no renunciarían por nada a la Ibiza de los meses de julio, agosto y septiembre, cuando la afluencia a playas y lugares de diversión es más notable.

Y, sin embargo, en todo momento sigue existiendo la otra Ibiza, la que encanta por esas características naturales que antes subrayaba y que siguen avalando su calidad. Me refiero a que uno puede tomar el coche y en diez minutos plantarse en un bosque cerrado o en una cala solitaria. La preservación de esta Ibiza esencial pasa por varias medidas. La primera es poseer la idea global de que vivimos en una tierra de dimensiones reducidas el problema, en este sentido, es mucho más grave en Formentera y que en función de ellas hay que programaren el futuro cualquier tipo de desarrollo. La condición ineludible es el control de cierto urbanismo y el apoyo a esos grandes espacios naturales que ya ha comenzado a fijar la administración pública.

Categoría: Ibiza Turismo
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