Jueves, septiembre 22nd, 2011 | Author:

Lo único que tienen en común es la tienda de Daylesford Farm Shop, que se ha convertido en un abrir y cerrar de ojos en un destino turístico por sí sola. Un lugar donde los autobuses llenos de turistas llegan con el único propósito de probar las ensaladas de pollo a precio de oro, comprar cárdigans de cashmere por 300 libras, o hacerse un tratamiento facial de lujo. Todo esto está muy bien, pero lo único que consigue es distraer a los viajeros de los placeres alternativos, más sencillos y mucho más gratificantes, que el lugar tiene que ofrecer.

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