Viernes, febrero 15th, 2013 | Author:

Pero la importancia del Cárcamo de Chapultepec no sólo se distingue por su ingeniería calificada, sino, más que nada, por su decoración (escultura y mural), delegada a las manos del gran muralista mexicano Diego Rivera.
Aunque no se podría decir que esta es la obra maestra de Diego Rivera, si es excepcional no sólo por la temática que aborda, sino porque el lugar le sirve para plasmar su sensibilidad e ideas utilizando técnicas únicas y aventuradas. Se trataba de pintar un mural que sería inundado por las aguas del río Lerma convirtiéndose en una pintura subacuática, lo que no se vio como una idea descabellada ya que se creía que el trabajo hecho sobre poliestireno y hule líquido podría ser resistente al agua.

De ahí el ambicioso proyecto mural de Diego que sería, de sus trabajos, el más cercano a lo vivo, ya que al quedar la pintura bajo las aguas se daría un efecto pictórico en movimiento producido por la vibración y refracción del agua, un efecto que además invita al espectador a “vivir” su interpretación.
El mural fue titulado: “El agua como origen de la vida”, o “El agua en la evolución de la especie”, porque en éste Diego se remitió a los seres vivos de estructura más simple, es decir, los que la ciencia reconoce como principio de la evolución de las especies de la Tierra.

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