Jueves, mayo 02nd, 2013 | Author:

En el año 386 a.J.C., sin embargo, Efeso volvió a caer, junto con otras ciudades de Anatolia, bajo el dominio persa, del cual ya no volvió a salir hasta la llegada de Alejandro Magno.
Una extraña tradición cuenta que, justamente la noche en que Alejandro Magno nacía en Macedonia, un loco llamado Eróstrato incendió en Efeso el Templo de Artemisa, con el solo objeto de destruirlo para que su nombre pasara a la posteridad (lo que indudablemente logró, de ser cierta la historia, aunque muchos investigadores rechazan la veracidad histórica de este hecho). De todos modos, se afirma que los efesios no repararon en esfuerzos para reconstruir el Templo bajo la dirección de Dinócrates, y esta reconstrucción aún estaba llevándose a cabo cuando Alejandro llegó a Efeso en el año 334 a.j.C.

Al parecer, Alejandro estuvo dispuesto a ayudar, en la reconstrucción del Templo… a condición de que éste le fuera dedicado, proposición que los efesios rehusaron cortésmente. Más tarde, los mismos efesios terminaron las obras de restauración.
Al fallecer Alejandro Magno, Efeso y el resto de Jonia quedaron bajo el control de su sucesor, Lisímaco. Este, dándose cuenta de que la ciudad, en el lugar donde se encontraba, estaba irremisiblemente condenada a la decadencia —ya que los sedimentos arrastrados por el río Caistro estaban contaminando la bahía— resolvió trasladarla a otro sitio cercano (el de las ruinas que hoy se pueden visitar), a lo que los efesios se opusieron. Pero Lisímaco se salió con la suya, mediante el recurso de cortarles el suministro de agua.
La nueva Efeso —la tercera Efe-so— edificada por Lisímaco, fue una ciudad impresionante, rodeada por una muralla de no menos de 9,6 kilómetros de circunferencia, con edificios de grandes proporciones, aunque se conservan relativamente pocas ruinas de éstos.

Tras la muerte de Lisímaco, durante las guerras de los reyes helenos, Efeso no fue muy consistente en sus lealtades políticas. Al principio dio apoyo a los reyes seleuci-das de Siria; luego a los Ptolomeos egipcios y, tras la derrota de Anlío-co el Grande en Magnesia (190 a.J.C.), cayó en poder de fumenes de Pérgamo. Cuando el reino de Pérgamo fue legado a Roma, Efeso se alió a los romanos y quedó convertida en capital de la provincia romana de Asia, en la que residía el gobernador. El geógrafo Estrabón, que escribió durante el principado de Augusto, asegura que Efeso gozaba de un esplendoroso florecimiento, y que en la ciudad se advertía una prosperidad en constante aumento, llegando a convertirse en el primer centro comercial del occidente asiático.

Categoría: Viajes a turquia
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