Miércoles, mayo 08th, 2013 | Author:

En la ladera Este del Monte Pión, a unos 800 metros del Gimnasio de las Mujeres, se encuentran las ruinas de un impresionante cementerio de la época cristiana, con abundancia de nichos, cámaras sepulcrales y corredores abovedados. El mismo fue construido alrededor del lugar conocido como Tumba de los Siete Durmientes de Efeso.
La leyenda de los Siete Durmientes es una tradición antiquísima y muy interesante. Fueron siete jóvenes cristianos que vivieron en la época del Emperador Decio, alrededor del año 250. Estos jóvenes, para no tener que participar en los ritos paganos, salieron de la ciudad e hicieron su morada en una cueva. Una noche se retiraron a dormir y, a la mañana siguiente decidieron regresar cautelosamente a la ciudad para comprar un poco de pan. Pero cuando despertaron, se encontraron con la doble sorpresa de que no habían dormido sólo una noche, sino dos siglos, y de que el cristianismo era ya la religión oficialmente aceptada en todo el Imperio Romano.
Enterado el Emperador Teodosio II de este milagroso hecho, no sólo lo aceptó, sino que lo usó para reafirmar la creencia en una resurrección corporal o física, cuestión candente en las polémicas de la Iglesia de aquel tiempo.

Cuando, pasados algunos años, los Siete Durmientes murieron al fin, sus cuerpos se mantuvieron incorruptos y recibieron sepultura cerca de la cueva en que habían dormido, donde se erigió una iglesia cristiana que ha sido descubierta por los excavadores. La construcción del cementerio posterior obedeció a los deseos de los cristianos de Efeso de ser sepultados lo más cerca posible de los Siete Durmientes.
Fuera de Efeso, hacia el Sur, una carretera de construcción relativamente reciente conduce hasta el lugar llamado Panaya Kapulu: la presunta casa de la Virgen María. Se trata de una pequeña construcción, actualmente convertida en capilla, que se alza en medio de un agradable paisaje rústico, con una fuente en las cercanías.

Si la Virgen realmente llegó a vivir unos años en Efeso y a morir allí, es objeto de una encendida polémica no resuelta hasta el presente. Pero la tradición más generalizada sostiene que María murió en jerusalén, a la edad de 63 años, aunque los fundamentos en que se base no sean, en realidad, muy sólidos. Esta se apoya básicamente en un fragmento de los escritos de San )uan Damasceno, Doctor de la Iglesia griega del siglo VIII. Según el fragmento, en el año 458 la Emperatriz Pulquería escribió al Obispo de lerusalén pidiéndole que enviara a Constantinopla el cuerpo de la Virgen. (En aquella época, desde luego, el dogma de la Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos no había sido proclamado aún por la Iglesia Católica: fue Pío XII quien lo hizo en 1950.)
Pero el Obispo le contestó que no podía acceder a sus deseos, ya que la Virgen había recibido sepultura en el huerto de Getsemaní, y que los Apóstoles, tres días después, habían encontrado su tumba vacía.

Categoría: Viajes a turquia
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