Lunes, mayo 06th, 2013 | Author:

Hoy en día, la visita a las ruinas puede muy bien iniciarse por el área que ocupó el Templo de Artemisa, unos pocos metros al norte de la carretera de Kusadasi. Sin embargo, fuera de los montículos de tierra levantados por los excavadores, no es mucho lo que puede verse allí. El Templo fue descubierto por el ingeniero británico J. T. Wood, quien lo buscó en Efeso desde 1863 hasta 1874, y en cuya empresa invirtió una considerable fortuna personal. Al fin lo encontró, aproximadamente a cinco metros bajo la superficie.

Sin embargo, Wood no pudo continuar excavando hasta los niveles inferiores. Esta tarea le correspondió a D. C. Hogarth, quien, en 1904, encontró en los cimientos del Templo un fabuloso depósito de objetos de oro.
No obstante, las principales ruinas de Efeso no pertenecen a una antigüedad tan remota, ya que corresponden, casi exclusivamente, al período romano imperial, es decir a los primeros siglos del cristianismo.

Una notable excepción es la mu-Valla circular erigida por Lisímaco. En el llano ha desaparecido casi del todo, pero todavía se conservan tramos importantes en la cima de una colina —de unos 365 metros de altura— llamada Bülbül Dagi. Estos fragmentos de muralla, con sus torres y sus puertas de poterna, ofrecen un buen ejemplo de lo que era una muralla fortificada del periodo helenístico. Se calcula que, en su tiempo, la muralla contenia, excluyendo las torres, 200 mil metros cúbicos de piedra. A una de sus torres, hoy en día, la que se encuentra cuando se desciende hacia el extremo occidental de la vieja bahía, se le llama Careel dv San Pablo, aunque no existe la menor evidencia histórica para afirmar que San Pablo realmente guardara prisión allí. Una inscripción en la torre señala el lugar como la colina de Asfyages, aunque no se ha podido identificar por quién recibió este nombre.

El sendero que, separándose de la carretera de Kusadasi, conduce a las ruinas, lleva también hasta el Gimnasio de Vedius, construido en el siglo II d.J.C, como regalo hecho a la ciudad por un ciudadano rico llamado Publius Vedius Anto-ninus. Se conservan los restos de los baños, que en los tiempos de Roma, eran construcciones aledañas a los gimnasios. La palestra —el área al aire libre dedicada a ejercicios gimnásticos— queda hacia el Este, con una funcional letrina en la esquina sudoeste.

Categoría: Viajes a turquia
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