Viernes, mayo 10th, 2013 | Author:

Muchos eruditos estiman que el relato anterior es un pasaje que fue interpolado en los escritos de San Juan Damasceno, y señalan que es extraño que escritores cristianos anteriores, como Jerónimo y Eusebio, no hayan hecho mención de esa supuesta tumba de la Virgen en Getsemaní. En cuanto a las Escrituras, como es sabido, nada dicen acerca de la muerte y sepultura de la Virgen.
La tradición rival la que sostiene que María vivió varios años en Efeso o en sus cercanías inmediatas, y que allí murió proviene del Concilio de Efeso, celebrado en el año 431. Esta versión sostiene que en algún momento entre los años 37 y 48, San Juan Evangelista trajo consigo a la Virgen a Efeso. Se sabe que el apóstol Juan sí estuvo en Efeso varias veces antes del año 67, pero no de lo que hizo entre losí años 37 y 48, fecha esta última en¡ que reapareció en Jerusalén, y se especula que tal vez haya estado esos once años residiendo en Efe-so, al igual que la Virgen, hasta el fallecimiento de ésta. (Recuérdese que, cuando Pablo llegó a Efeso poco después del año 50, encontró que ya había allí iglesias cristianas establecidas, probablemente fun dadas por Juan.)

Tal vez nunca llegue a esclarecer se en forma fehaciente si la Virgen vivió o no en Efeso, pero, en uno y otro caso, a mediados del siglo XIX se publicó una Vida de la Virgen escrita por una piadosa inválida alemana llamada Catalina de Em merich, quien aseguraba que si biografía mariana se había inspira do en revelaciones milagrosas.
En su libro, la señora de Emmerich situaba la casa de la Virgen er una colina cercana a Efeso, y la describía con lujo de detalles, a pesar de que jamás había estado allí.
En 1891, la Orden de los Padres Lazarístas buscó y halló la casa comprobando que respondía a la descripción hecha años atrás por la biógrafa de María.
En vista de todo ello, en el año 1892 el arzobispo de Esmirna autorizó la celebración de la misa en é lugar, el cual se convirtió en sitío de peregrinaje, asegurándose que allí han tenido lugar varias curacio nes milagrosas. La fe en éstas toda vía perdura.
En cuanto a la tumba de la Virgen, el libro de Catalina de Emmerich la sitúa a una distancia de cas dos kilómetros de la pretendida ca sa, pero hasta ahora, los esfuerzos que se han realizado por encon trarla han resultado baldíos.

Categoría: Viajes a turquia
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