Jueves, septiembre 12th, 2013 | Author:

Como la mayoría de las ciudades europeas, Berna tiene una historia que data de varios siglos atrás. Pero en Berna la leyenda y la historia se entremezclan y los berneses han conservado ambas con orgullo y entusiasmo.
Según crónicas del siglo XV, Berna fue fundada, o más bien planificada, en 1191 por el Duque Berchtold V de Záhringen como una avanzada de los dominios familiares. Buscando el lugar apropiado para crear la población, el Duque pidió la opinión y el consejo de los cazadores de sus dominios. Uno de ellos le dijo: “Señor, en el lugar donde se erige vuestro castillo de Nydegg, justo en la curva del río, hay un lugar ideal para una población”. El Duque lo visitó. En aquella época, se trataba de un poblado bosque, y ordenó a uno de los caballeros de su séquito, Cuno de Bubenberg, la excavación de un foso, donde hoy está la Torre del Reloj.

Y aquí entra la leyenda: siendo la caza muy abundante en la región, el Duque acordó, con sus consejeros, el dar a la nueva ciudad el nombre del primer animal que se cazara, que resultó ser un oso (bar en alemán), por lo que se dio a la población el nombre de Bárn, que derivaría más tarde en Bern (Berna en español), y se creó el escudo representativo, que exhibe la figura de un oso.
Tras este comienzo, debido en cierto modo al azar, Berna fue adquiriendo poderío y creciendo. Ya a los pocos años de su fundación, en 1218, se convirtió en una ciudad imperial libre, un centro administrativo con influencias predominantemente militares y patricias, más que artesanales. En el siglo siguiente, concretamente en 1353, entró en la Confederación Suiza, donde jugó un papel muy importante, a la vez que seguía una política de expansión territorial. Muchas de estas anexiones, tales como las de Burgdorf y Thun, aseguraron su hegemonía en ambas orillas del río Aar.

Categoría: lugares turisticos
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