Miércoles, septiembre 18th, 2013 | Author:

Tras encantar con su aire medieval, Berna, la ciudad que Goethe ya elogió en 1779 diciendo que era “la más bella que hemos visto”, sorprende al demostrarnos que también vive plenamente en el presente, aunque siempre de una manera señorial y poco bulliciosa. Por lo general, la vida de los berneses es tranquila, pues prefieren disfrutar en su tiempo libre de los buenos restaurantes o asistir a un concierto antes de pasar la noche en un bar o discoteca. Se celebran, además, temporadas anuales de ópera, ballet y teatro en el Teatro Municipal, y la Orquesta Sinfónica de Berna toca regularmente en el Casino, con una gran afluencia de público. En lo que a actividad cultural y artística se refiere, Berna no puede negar que es una capital centroeuropea.

La vida para el bernés es, en definitiva, tranquila, agradable y sin grandes problemas, salvo cuando se aproxima la temporada del fohn, ese viento caliente y seco que, irregularmente, desciende a través de los Alpes. El fohn causa migrañas, cansancio y trastornos síquicos, incluso entre los plácidos berneses, y a él se achacan toda clase de desastres, desde los accidentes de tránsito hasta los crímenes. Cuando el fohn sopla, lo único que se puede hacer, según los berneses, es relajarse, lo que en el fondo, en una ciudad como Berna, no resulta difícil.

Categoría: lugares turisticos
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