También se conservan unas pinturas que narran la aparición de la Virgen de Ocotlan. Irás de sorpresa en sorpresa, porque verás el retablo mayor de estilo barroco adornado con conchas, cadenas de llores, guirnaldas y festones que enmarcan 17 esculturas, 18 ángeles y 33 tallas más de singular belleza, y cuyo conjunto representa una página bíblica. El nicho es de plata cincelada, así como el sagrario que le sirve de base v las lámparas de sus extremos. Pasa a la liarte posterior del altar principal donde se encuentra el Camerín, una habitación octagonal de madera tallada y tapizada de joyas e imágenes mañanas, donde se viste a la Virgen en las grandes festividades.
Esta obra de arte lúe proyectada por el teólogo Loayzaga y realizada por el indígena Francisco Miguel Tlayolteuanitzin durante 25 años, a partir de 1715. Esta combinación de talentos explica claramente los rasgos aborígenes en todas las representaciones. Al centro del Camerín, hay una mesa de madera de ahuehuete cuya cubierta es de una sola pieza. Aquí comprenderás por qué Ocotlán es uno de los mayores centros de fe en México, al que millones de personas han acudido desde el siglo XVI. Su fiesta tradicional se celebra el primer lunes de mayo, cuando se efectúa la procesión por la capital tlaxcalteca.










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