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Martes, julio 27th, 2010 | Author:

DESIERTO DE ARIZONA (EE UU).
En el Lejano Oeste.
Arizona, el Estado del Gran Cañón, se ubica al suroeste de EE UU, entre California y México. Su nombre deriva de la aridez del terreno y es que Arizona simboliza el Lejano Oeste, el escenario de los cowboys americanos y las películas de indios y vaqueros; no en vano La Diligencia puso en la retina de los espectadores el desértico paisaje de Monument Valley. Estas tierras de montañas, lagos, bosques y espacios abiertos ofrecen la posibilidad de adentrarse en la naturaleza en su estado más puro, realizando desde excursiones de pesca a acampadas y rutas en 4×4. Partiendo desde la capital del Estado, Phoenix, por la I-40, se sucede un paisaje de dunas y desiertos, desde las Cuatro Esquinas (en el límite entre Arizona, Nuevo México, Utah y Colorado) y las Reservas Indias Navajo y Hopi hasta los paisajes increíbles del parque nacional del Bosque Petrificado. Próximo a la ciudad de Holbrock, se trata de un impresionante espectáculo formado por miles de troncos mineralizados que se dispersan por un área de 10 km2, resultado de millones de años de transformación geológica. Este singular paisaje, que es necesario recorrer en coche, se completa con el escenario que lo envuelve: el Desierto Pintado, un paisaje lunar en el que la naturaleza parece muerta. A lo largo del parque se distinguen dunas coloreadas por óxidos de minerales, denominadas badianas, así como lomas de areniscas blanquísimas que relucen cuando les da el sol, las llamadas flattops. Para un viaje diferente, imprescindible la autocaravana.

Lunes, julio 26th, 2010 | Author:

Experiencias incomparables.
Aventura, emoción, reto, paisajes fabulosos, costumbres sorprendentes, folclore, arte; el mundo esconde rincones fascinantes para cualquier sensibilidad. Les proponemos una docena de posibilidades para disfrutar de un viaje… diferente.
MONASTERIO DE TAKSHANG (BUTÁN).
Pequeño reino budista.
Bután es un país remoto, sorprendente y singular; atributos que enganchan a los españoles que buscan destinos exóticos en sus desplazamientos al extranjero. Pequeño y montañoso, su localización al sur de Asia, en la cordillera del Himalaya entre India y China, lo han convertido en un verdadero reducto natural, de tradiciones milenarias. Si hasta 1972 no se permitía la entrada de extranjeros en este pequeño reino budista, hoy los turistas viajan a este país para conocer un destino único con lugares tan fascinantes como el monasterio de Takshang, colgado en una pared vertical a 3.140 metros de altura. Llegar hasta su puerta implica caminar tres horas bajo los pinos para salvar casi un kilómetro de desnivel, y ascender 60 escalones para asomarse al vértigo de la montaña mientras se oyen los mantras que rezan los monjes budistas. Aunque descubrir Bután está reservado a unos pocos privilegiados -el alto precio impuesto a la estancia de los visitantes limita a unos 6.000 el número de turistas anuales- merece la pena ser parte de este selecto club y contemplar el nevado Chomolari (7.431 m) o descubrir Thimpu. Con 46.000 habitantes es la ciudad principal y presenta sobrados atractivos arquitectónicos -la biblioteca nacional, el museo de tradiciones populares y templos con bellas pinturas- y sociales al congregar a buta-neses de diferentes etnias. Las autoridades no permiten al turista viajar por libre; debe hacerse a través de agencias butanesas como Chhundu Travels.