LA RIBEIRA SACRA.
En el sur de Lugo, en el límite con Orense, los ríos Miño y Sil forman lagos interiores, a los que se asoman diversos monasterios medievales (Santo Estevo y Santa Cristina son los más famosos). La ruta de los cañones del Sil puede hacerse en coche, recorriendo sus miradores, o en los catamaranes que salen del embarcadero de Santo Estevo.
Archivo para la Categoría » Fotos paisajes «
Las inmediaciones del monasterio de Santa Cristina ofrecen una de las más hermosas vistas de la Ribeira Sacra: los llamados Balcones de Madrid, donde tradicionalmente las familias despedían a los segadores, afiladores o barquilleros que abandonaban Galicia para ir a ganar se la vida a tierras remotas. El panorama desde aquí es espectacular. Casi tanto como el que dejaron los romanos al abandonar O Courel.
Durante la época del emperador Trajano (98-117 d.C.) se construyó, en el monte Furado -en la zona lucense de Quiroga- un gigantesco túnel para desviar el curso del río Sil y aprovechar su riqueza aurífera. En O Courel se conservan varias minas a cielo abierto, que en la actualidad constituyen paisajes de aspecto sorprendente. Y ello es sólo una parte de la enorme riqueza de este espacio natural de 20.000 hectáreas que, con Os Aneares y la zona de O Cebreiro -también en Lugo- constituyen un entorno natural único.
EREMITORIOS DEL SIL.
Los bosques ganan frondosidad en la Ribeira Sacra, una comarca de cañones escarpados, en cuyos fondos discurren los cursos fluviales del Miño y el Sil. Aquí buscaron refugio los monjes que huían de la ocupación árabe en la Baja Edad Media. Del rosario de monasterios que erigieron entre los árboles y meandros en este paisaje de verdor insuperable, destaca Santo Estevo de Ribas de Sil, transformado hoy en parador nacional. San Pedro de Rocas, Santa Cristina de Ribas de Sil -cuya iglesia es una destacada manifestación del románico gallego- o San Miguel de Eiré son otros tantos eremitorios de la región.
Las ciudades del interior gallego ofrecen, en definitiva, una atractiva amalgama de riquezas históricas. Pero el verdadero esplendor de la región se halla en la naturaleza, en unas sierras llenas de posibilidades para los amantes de las caminatas. Un primer contacto se tiene al sur de Allariz, en la sierra del Xurés, donde sus bosques, manantiales y montañas graníticas esconden sendas de una antigua calzada romana.
LA RIBEIRA SACRA.
En el sur de Lugo, en el límite con Orense, los ríos Miño y Sil forman lagos interiores, a los que se asoman diversos monasterios medievales (Santo Estevo y Santa Cristina son los más famosos]. La ruta de los cañones del Sil puede hacerse en coche, recorriendo sus miradores, o en los catamaranes que salen del embarcadero de Santo Estevo.
Los caminos serpenteantes de Cachi, son una de las imágenes inolvidables de Salta.
Todos quieren llevarse un recuerdo de la Quebrada y de Pucará de Tilcara. Tanto en invierno como en verano, y pese al calor que raja la tierra, Humahuaca está preparada para recibir al turista, ofreciéndole siempre su mejor cara, pródiga en hospitalidad.
Villa Urquiza ofrece una de las mejores playas de la costa del Paraná, con unos 500 metros con espacio arbolado. Por último, en San José, las aguas del río Uruguay bordean una considerable extensión de arena custodiada por selvas en galería que brindan sectores de sombra y verde.
Los balnearios ofrecen servicios y alojamiento para disfrutar de las playas y la frondosa vegetación lugareña.
Gualeguay combina arenas sobre el río que le da nombre con las mágicas noches de la “Fiesta Provincial de las Comparsas”, rótulo que recibe su colorido carnaval. También se destaca por sus noches de fiesta Victoria, el sudoeste de la provincia, que les da a los visitantes la posibilidad de alquilar trajes y disfrazarse junto a murgas y mascaritas.
Recostadas sobre el lago de Salto Grande, la costa de Federación brinda balnearios diferentes y aún en estación estival ofrece su condición de ciudad termal. Actividades náuticas como windsurf, kayacks, yatching. sky náutico y paseos en lancha son comunes en las aguas de Las Palmeras, Las Grutas, Playa Grande y Playa Bally.
En Concordia, la playa “Nebel”, de formación rocosa de origen báltico, y “Los sauces”, cuyo nombre justamente deriva de la cantidad de esos árboles que mojan sus ramas a orillas del río, son dos de las mejores alternativas.
Paseos en lancha y deportes acuáticos son algunas de las distracciones.














Últimos comentarios