Gualeguay combina arenas sobre el río que le da nombre con las mágicas noches de la “Fiesta Provincial de las Comparsas”, rótulo que recibe su colorido carnaval. También se destaca por sus noches de fiesta Victoria, el sudoeste de la provincia, que les da a los visitantes la posibilidad de alquilar trajes y disfrazarse junto a murgas y mascaritas.
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Recostadas sobre el lago de Salto Grande, la costa de Federación brinda balnearios diferentes y aún en estación estival ofrece su condición de ciudad termal. Actividades náuticas como windsurf, kayacks, yatching. sky náutico y paseos en lancha son comunes en las aguas de Las Palmeras, Las Grutas, Playa Grande y Playa Bally.
En Concordia, la playa “Nebel”, de formación rocosa de origen báltico, y “Los sauces”, cuyo nombre justamente deriva de la cantidad de esos árboles que mojan sus ramas a orillas del río, son dos de las mejores alternativas.
Paseos en lancha y deportes acuáticos son algunas de las distracciones.
Comidas tipicas de brasil de Ponta dos ganchos florianopolis.
Salmón con espárragos frescos, cordero reducido en aceto balsámico y miel con puré de mandioca y ccbolli-nes caramelizadas para terminar con un petit galeau de chocolate con helado de crema. Cada plato es un lujo que explota los sentidos. Acompaña una generosa carta de vinos con más de 100 rótulos de primea línea.
Cada plato ofrecido por el chef Salvajoli tiene su encanto y es a prueba del paladar más exigente.
Por eso el atractivo del outback no es tan fácil de describir como el de las otras zonas de Queensland. A simple vista sólo parece ofrecer polvo, sol in-misericorde, sudor, incomodidad… a lo que se agrega un variado repertorio de animales, algunos de los cuales son hostiles a los humanos. Sin embargo, el magnetismo de esta zona inhóspita y árida es innegable.
LA SELVA TROPICAL DE QUEENSLAND ES UN ECOSISTEMA DE SORPRENDENTE FLORAY FAUNA.
Codrilos a bordo de una rústica gabarra, que cruza el río mediante un sistema de cables, ya es una experiencia intensa. El viaje apenas dura cinco minutos, pero, una vez al otro lado, da la sensación de acceder a otro mundo. La jungla y las playas son espléndidas, sólo que los carteles Danger: estuarine crocodiles inhabit diese waters. No fishing, no swimming» o, incluso, Danger. No swimming. Jellyfishes» están muy lejos de ser una broma. Cada año hay más muertes en aguas australianas a causa de las picaduras de jellyfishes -una especie de medusa- que por ataques de tiburón.
GRAN BARRERA DE ARRECIFES.
Desde Cape York hasta Bundaberg, el mayor arrecife de coral del mundo es también el de más fácil acceso.
En una inmersión normal, el submarinista puede ver algunas de las 400 especies de coral leí coral duro, con formas y colores diversos, y el blando, con aspecto de planta; éste, al no tener esqueleto calcáreo, cuando muere no pasa a formar parte del arrecife) así como una gran muestra de las 1.500 especies de peces y 400 de moluscos.
LA VIDA SUBMARINA
Desde 1983, los 350.000 km’ de la Gran Barrera de Arrecifes están protegidos con la figura de parque nacional. El arrecife coralino es el resultado de la acumulación durante millones de años del esqueleto óseo de trillones de pólipos. Cairns y Townsville son las ciudades desde donde la mayoría de buceadores parten a la Gran Barrera.
La colina donde se asientan las ruinas de la ciudad inca de Pisac también está cultivada en terrazas escalonadas. En el mundo andino, trabajar la tierra forma parte del culto a la diosa Pachamama, la Madre Tierra. El sonido del agua llega hasta los bancales de Moray, otra de las pequeñas poblaciones del Valle Sagrado, donde los cultivos también siguen aprovechando las fértiles terrazas creadas por los incas. Los bancales agrícolas, encor-setados en muros de piedra, descienden por el valle en forma de anfiteatro; cada nivel se beneficia de una temperatura distinta y está especializado en un cultivo particular.
Las ruinas incas de la antigua ciudad inca se hallan en las estribaciones que rodean la ciudad colonial. El yacimiento, en una meseta circular, impresiona tanto como su escenario natural: las montañas se ciernen sobre el valle, recortadas en un horizonte inmenso; mientras abajo, el rápido cauce del río Urubamba divide la tierra en dos mitades y se escapa por canales que riegan los campos donde se cultiva el maíz.










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