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Domingo, marzo 20th, 2011 | Author:

Pitiusa: Un manto de vegetación mediterránea cubre toda Ibiza. El relieve suavemente montañoso y la humedad del mar hacen posible el verdor bajo un cielo casi siempre azul. Sin embargo, las aguas subterráneas, mermadas por la explotación turística, no bastan para mantener vivo el río Santa Eulária, hasta hace veinte años el único de Baleares; ahora sólo fluye cuando las lluvias otoñales inundan los torrentes. El pino de alepo cubre los montes, se asoma al mar y sombrea las casas. También abundan las sabinas, los arbustos como el lentisco y el romero y diversos frutales: naranjos, olivos, limoneros, higueras y palmeras.

A ras de suelo hay casi mil tipos de plantas silvestres (sorprenden las veinte especies distintas de orquídeas). En valles y jardines, buganvillas, adelfas, chumberas o cipreses se mezclan en armonía con las plantas tropicales. En este marco viven ani-males comunes como la gineta, el erizo, el conejo y numerosas lagartijas; y otros más raros, como el podenco ibicenco, el halcón de Eleonor o la gaviota Audouin. Avocetas, garzas y flamencos campan a sus anchas en Ses Salines, reserva natural amparada en una ley que protege el 40 por ciento de la isla.

Sábado, marzo 19th, 2011 | Author:

Ibiza no ha cedido ni un ápice de su identidad cultural y sus tradiciones, pero las ha integrado con lo foráneo para conformar la más moderna oferta de ocio, gastronomía o vida nocturna. Los restos megalíticos de Can Sargent indican que la isla estaba poblada en la Edad de Bronce, pero la historia conocida empieza en el 654 antes de Cristo, cuando los cartagineses fundan una colonia (Ibosim) en el emplazamiento de la actual capital. La cultura púnica (industria salinera, adoración a la diosa Tanit) se mantuvo durante la dominación de los romanos, que rebautizaron la ciudad como Ebusus.

Ya el historiador Diodoro Sículo (siglo I a. de C.) se refiere a la isla como Pitiusa, por sus muchos pinos. Los árabes llegaron en el 901 y se quedaron tres siglos, dejando su huella en la agricultura, con la introducción de nuevos cultivos y regadíos. La invasión catalana del 1235 supuso la reincorporación al mundo cristiano. Después vinieron siglos de aislamiento, con incursiones de piratas sarracenos. Se erigieron las murallas de la capital (s. XVI) y los torreones de vigía (s. XVIII), y se fundaron las parroquias que dan nombre a los actuales pueblos. La historia transcurrió con el único sobresalto de la Guerra Civil hasta la invasión hippy de los sesenta, detonante del cambio socioeconómico que diseñó la Ibiza de hoy.

Viernes, marzo 18th, 2011 | Author:

Períodos oscuros fueron luego los que siguieron a diversas invasiones: vándalos (524), bizantinos (535), visigodos (682), normandos (859 y 1109), hasta llegar a la tardía ocupación musulmana en tomo al 901 y la posterior dependencia de la taifa de Denia (1087). La isla pasó entonces a llamarse Yabisa o Yebisat, y los datos que poseemos especialmente las recientes investigaciones del arabista José Manuel Barral- prueban que durante la dominación islámica gozó de un período de desarrollo y esplendor. A ello contribuyeron, sin duda, esas condiciones naturales que hemos destacado desde el principio: su fecunda vegetación, la calidad del suelo (que, cultivado, podía dar dos cosechas anuales), la riqueza de sus fuentes y rebaños.

El desarrollo de los riegos, consustancial a la cultura árabe, tuvo aquí importancia notable en los huertos y alquerías, sobre todo en los aledaños a la ciudad. Norias, acequias, canalizaciones y estanques van unidos a lo que yo he llamado el “microcosmos” de la casa payesa. Gastronomía, música, bailes, el comercio de determinados productos, viviendas, hábitos, una notable generación de poetas de la época, encabezados por el gran Al-Sabbini, subrayan ese desarrollo. La de 1235 es una fecha emblemática para este territorio. La Ibiza árabe había sido ya atacada en 1157 por las 500 naves de una escuadra pisano catalana, pero es un siglo después cuando la corona de Aragón, en una empresa de raíz catalana, instaura una nueva cultura y cristianiza la isla. La toma de la ciudad, que gobernaba el alcaide Abu Mansur, está llena de leyendas. A ella no es ajena incluso una historia de amor y un misterioso túnel que, probablemente, es el que hace muy poco han sacado a la luz los arqueólogos.

Jueves, marzo 17th, 2011 | Author:

Así que, en cierta medida, y guardando todas las distancias, Ibiza pudo ser ya entonces lo que hoy es: un lugar habitado por viajeros de todas las procedencias. La rica variedad de productos que aparecen en algunas fricanas y tocaba las islas más meridionales de este mar. Ibiza y Formentera eran algunas de ellas. En el 201, Cartago pierde su influencia sobre la zona y, con ello, decae su presión sobre Ibiza, que pasaría a ser ciudad confederada de Roma, con una gran autonomía que probablemente influyó en los derechos económicos, religiosos y políticos de los isleños. La antigua Ibosim pasa a ser Ebusus. Esta significativa autonomía durante el Imperio Romano tuvo una ventaja y un inconveniente.

La primera fue que el territorio pudo disfrutar, durante siglos, de grandes épocas de paz, manteniéndose al margen de los conflictos bélicos de la zona (ya el asedio a la ciudad por Comelio Escipión en el 217 había resultado infructuoso, según nos cuenta Tito Livio). El inconveniente radica en que trajo consigo un gran aislamiento, característico de todos los territorios insulares, pero que aquí resultó particularmente infecundo. Me refiero a que ésta es una región muy poco romanizada son escasísimos, contados, los testimonios al respecto, pero siempre cabe tenerpresente que, aunque perdió en progreso, conservó, gracias a ello, muchas de sus peculiaridades y costumbres seculares.

Miércoles, marzo 16th, 2011 | Author:

Tarea complementaria sería ahondar en la limpieza de los bosques demasiado espesos en algunas zonas, que alejara para siempre el temor de los devastadores incendios estivales. Se está insistiendo también en la salvaguarda del patrimonio histórico artístico. Dentro de esta medida cabe la completa recuperación de Dalt Vila, la primitiva ciudad triplemente amurallada. Tras la progresiva restauración de las iglesias rurales, fuentes y pozos esperan esa protección, así como las excavaciones arqueológicas en un lugar tan rico en esta materia. Hasta no hace mucho se creyó que la Ibiza más primitiva era la púnica, pero precisamente determinados hallazgos arqueológicos han probado que la precedió una rica prehistoria. Pensar que el principio de todo fueron los cartagineses tenía su origen en una frase de Diodoro de Sicilia, quien en el siglo I dijo que la colonización de esta isla tuvo lugar 160 años después de la fundación de Cartago; es decir, en tomo al 654 o 653 antes de Cristo.

Pero las pinturas de las cuevas de Ses Fontenelles, en los acantilados del noreste insular, o los hallazgos en otras cuevas de los alrededores de la ciudad de Ibiza, avalan esa prehistoria. Sin duda, el momento estelar de la antigüedad ibicenca es el de los siglos siguientes al VI antes de Cristo, cuando brilla la cultura cartaginesa. Esa importancia viene probada, sobre todo, por la magnitud de la necrópolis púnica, única en el mundo. Nos referimos a una civilización que llegaría a su esplendor en tomo al 250 antes de la era cristiana. La necrópolis nos habla de una población notable, abundante para aquellos tiempos. Se cree que pudo deberse a que, aparte de ser un punto clave en las rutas del Mediterráneo Occidental, la isla constituía un centro de peregrinación y culto. La variedad de dioses y otras huellas religiosas, la presencia de santuarios (el de la cueva de Es Cuieram es el más evidente, con su culto a Tanit), debió influir en ello.

Martes, marzo 15th, 2011 | Author:

El turismo masivo de la Iglesia de Santo Domingo condiciona positiva y a veces, negativamente la vida en la isla. Bien es cierto que sobre este particular hay discrepancias. Me refiero a que ha distorsionado desde el punto de vista urbanístico ciertas zonas concretas, pero también que gracias a esc desarrollo, esta tierra goza hoy de medios y servicios que hace sólo diez años no poseía. En algunos sectores ha nacido la competitividad, lo cual es bueno para el bolsillo de los consumidores. Hay reservas hacia el turismo masivo, pero algunos viajeros y turistas no renunciarían por nada a la Ibiza de los meses de julio, agosto y septiembre, cuando la afluencia a playas y lugares de diversión es más notable.

Y, sin embargo, en todo momento sigue existiendo la otra Ibiza, la que encanta por esas características naturales que antes subrayaba y que siguen avalando su calidad. Me refiero a que uno puede tomar el coche y en diez minutos plantarse en un bosque cerrado o en una cala solitaria. La preservación de esta Ibiza esencial pasa por varias medidas. La primera es poseer la idea global de que vivimos en una tierra de dimensiones reducidas el problema, en este sentido, es mucho más grave en Formentera y que en función de ellas hay que programaren el futuro cualquier tipo de desarrollo. La condición ineludible es el control de cierto urbanismo y el apoyo a esos grandes espacios naturales que ya ha comenzado a fijar la administración pública.

Lunes, marzo 14th, 2011 | Author:

El carácter apacible de isleños e inmigrantes, la naturaleza pródiga, el mar claro se han conjugado en Ibiza hasta elevarla a la categoría de lugar mítico. La afirmación va camino de ser un tópico, pero la realidad lo ha probado y lo prueba: Ibiza es una isla mítica. Al margen de los esporádicos viajeros de los siglos pasados destaca en el la historia figura del archiduque Luis Salvador de Austria, que escribió su magna obra Las Antiguas Pitiusas, en los años treinta empezaron a llegar una serie de personajes que avivaron ese mito: Walter Benjamin, Albert Camus, Raoul Haussman, Rafael Alberti, Will Faber, el arqueólogo Schulten… Eran simples veraneantes, pero buscaban aqui algo que no podía hallarse en otros lugares, ni siquiera en las demás islas del archipiélago balear.

El mito se consolidó en los cincuenta, cuando arribaron numerosos artistas (sobre todo pintores) e intelectuales, así como refugiados que huían de las secuelas de la Segunda Guerra Mundial. Luego adquirió caracteres globales, pues Ibiza se convirtió en un centro mundial de turismo. Ahora, tras la reciente crisis en ese sector económico, se halla en un momento de contención y reflexión, de búsqueda de un desarrollo sostenido y lo más respetuoso posible con el entorno. Y es que de aquí arrancan, creo yo, sus virtudes primordiales: de su extraordinario medio natural, de un mar que no conoce la contaminación pese a estar a no muchos kilómetros de zonas o puertos industriales, y de una tierra de características excepcionales, en la que destaca su vigorosa vegetación.