Alojamiento johannesburgo:
South African Airways Vuelos diarios desde Buenos Aires a Johanesburgo, vía San Pablo. Tarifa aproximada: U$S 1.000 + impuestos.
Hotel Cape Grace, en Ciudad del Cabo. The Leading Hotels of ¡he World.
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Johannesburgo turismo: Pasamos por las viejas casas donde vivieron Nelson Mándela y Desmond Tutu, recorrimos la iglesia Regina Mundi, que conserva impactos de bala como testimonio de los años represivos y el llamante museo de Soweto, en memoria del duro proceso político nacional.
Desmond quiere mostrarlo todo, contarlo todo. Y me contagia las ganas de seguir leyendo esa historia.
Mucha intensidad para tan pocos días, que evoco con la calidez del saludo propio de la Sudáfrica negra: más que dar la mano, abrazan la del huésped con las dos propias.
Johanesburgo africa. El viaje se va acabando. Vuelo a Johanesburgo y no quiero desaprovechar el medio día en la ciudad. El plan es dedicárselo a Soweto, el barrio negro que es prácticamente una ciudad dentro de otra. Como que allí viven unos cuatro millones de personas. Desmond es el chofer que me recoge del aeropuerto y me guiará en la visita, antes de dejarme en el hotel Michelangelo, en el modernísimo barrio de Sandton.
Desmond militó en la resistencia al apartheid. vigente entre 1903 y 1994 y su testimonio es apasionante. Me cuenta que recién en 1984 la electricidad llegó a Soweto, que aún el 80 por ciento de las viviendas no tiene teléfono, y que trabajosamente se refuerza la estructura de centros médicos y la calidad educativa. También me muestra que si bien persisten zonas muy paupérrimas, también hay sectores residenciales, donde eligen vivir los nuevos millonarios de la comunidad negra. Y habrá shoppings el próximo año, se entusiasma.
El clima confraternal con la fauna de sudafrica se cortó cuando el guía advirtió a una elefante hembra con tres crías muy cerca nuestro. “Go. go” . dijo serio y todos apuramos el paso. Ocurre que son las más celosas custodias de sus hijos y pueden atacar si se sienten amenazadas.
La carpa es alta, de lona verde, y los mosquiteros son sus ventanales gigantes que permiten estar en contacto con el exterior. Hay una cama king. cómoda, sillones, y baño privado en un compartimento contiguo. No falta espacio para un coqueto tocador que alimenta el espíritu Hollywood. La ducha está separada por un gran cierre: lonas laterales y cielo abierto.
Pronto vienen a buscarme para la cena, que será al aire libre. Junto al fogón, en cómodos sillones, será el momento de una copa mientras Sam. nuestro guia, nos anticipa lo que haremos al día siguiente. El cordero con vegetales glaseados fue animando la charla. Cuando llegó el Ti-ramisú, los siete huéspedes (tres parejas y yo), ya éramos viejos conocidos. Nos acompañaron a cada una de las cuatro carpas y se hacían apuestas por la hora en que la solitaria argentina daría el primer alarido.
Johanesburgo sudafrica.
“Me siento Meryl Streep en África Mía” escribí en mi diario de viaje esa noche, iluminada con un farolito que compartía la mesa de luz con una alarma sonora (con la apariencia de un aerosol con corneta), que me enseñaron a usar por si la visila de algún animal imponía un pronlo socorro.
La humedad se siente en el cuerpo pegajoso y a medida que avanza la noche se hacen más intensos los ruidos de los animales.








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