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Jueves, agosto 01st, 2013 | Author:

Mi esposa Marta y yo deseábamos conocer de cerca a este interesante pueblo que comienza a ser asimilado por la civilización, y decidimos pasar varios días en medio de los descendientes de los uros que todavía viven en el lago Titicaca —el lago navegable más alto del mundo; 3.809 metros sobre el nivel del mar— sobre islotes que construyen con totora (un junco acuático que abunda en la zona), para escribir este artículo acerca de sus costumbres y forma de vida.

Nos embarcamos en la ciudad peruana de Puno, que está a orillas del lago. Solamente nos acompañaban un muchacho uro y otro aymará —pueblo indio también, con el que se ha mezclado la mayor parte del grupo uro—, que conducía la embarcación. A medida que nos adentrábamos en el lago, las hileras de techos de las casitas de Puno se iban haciendo cada vez más pequeñas. Al fin, divisamos un grupo como de siete islas de totora, y la primera persona que atrajo mi atención en la isla en que desembarcamos fue un anciano que, en cuclillas y con la cabeza baja, totalmente abstraído del mundo, trenzaba tallos de totora después de estirarlos con cuidado. Aquel viejo tenía el cuerpo tan quemado por el sol, y el rostro tan marchito y desfigurado por los años, que sus torpes movimientos más bien parecían los temblores propios de quien está enfermo de los nervios. Aún mantenía los ojos abiertos, pero sin fijarlos en ningún punto determinado, como si estuviera hastiado del estrecho mundo en que le había tocado vivir durante tantos años. Para él, no merecía la pena levantar la cabeza y mirar a nada ni a nadie.

Ni aun el cielo azul brillante que se reflejaba en las cristalinas aguas del lago captaban su atención por un instante. Tampoco mostraba interés alguno por las siete islas vecinas donde habitaban más de sesenta de sus familiares, en chozas también hechas de totora seca. Se nos dijo que hacía años que permanecía en el mismo estado de apatía, aguardando la muerte con dignidad y resignación. El muchacho que nos acompañaba en nuestra visita a este mundo flotante miró al viejo con indiferencia y me dijo: “Ya está para morirse. Es el abuelo de mi abuelo… ¡El último de los uros!”

Martes, julio 30th, 2013 | Author:

Cuenta una antigua leyenda del Altiplano sudamericano que “el pueblo de los uros existió antes que el Sol, cuando la Tierra estaba aún sumida en las tinieblas”. Estos indios no se consideraban seres humanos, sino solamente eso: uros. También se dice que tenían la sangre negra, que no podían morir ahogados, y que eran muy temidos por los demás indios de la región; pero que, cuando se mezclaron con otras razas, esta gente mojada como también se llamaban a sí mismos no sólo perdieron sus dotes sobrenaturales, sino también su lengua y hasta sus costumbres.

Domingo, julio 28th, 2013 | Author:

El 70 por ciento de la población de Brunei es de raza malaya, la mayoría descendientes de campesinos convertidos al islamismo. El sultán Mohamé introdujo la religión islámica en el país en el año 1405 y ésta se implantó rápidamente entre los malayos. Hoy en día la mayoría musulmana es la que domina la política del país. Otra rama étnica importante es la china, que se encuentra muy dividida en sus creencias religiosas, algunos son católicos, otros taoístas, budistas o confu-cionistas. Los chinos de Brunei son comerciantes muy activos y dueños de infinidad de tiendas menores, restaurantes y establecimientos diversos, aunque también proveen una buena parte de la mano de obra que necesita el desarrollo acelerado del sultanato. Otras minorías forman la gama racial de la nación, entre las cuales se destacan notablemente los ibans, originarios de Sarawak (al sur, parte de la Federación Malaya) que ahora se concentran en las zonas petrolíferas de Brunei.

Aunque la libertad religiosa no parece ser un problema, la influencia de la religión oficial del Estado (la musulmana) se hace evidente en algunos sectores de la población con ciertos toques discriminatorios. Por ejemplo, en los restaurantes chinos el gobierno obliga a sus propietarios a colocar letreros de advertencia en sus vitrinas que recen: “Aquí se les da de comer a los infieles”. Inclusive los negocios de quienes no practican la religión islámica están sujetos a las normas de control musulmanas, hechas regulaciones oficiales.
La mezquita, que lleva el nombre del padre del actual sultán, está abierta a los turistas. En los días claros, desde lo alto de su minarete, los visitantes pueden contemplar la montaña más alta de Borneo: Kinabalu, donde, en la ficción, nació Sandokán, el héroe de los libros de Salgari. La mezquita es el símbolo de la capital y refleja claramente la influencia poderosa que el sultán y su religión ejercen sobre el pueblo. Bandar Seri Begawan, el nombre nuevo de la capital (antiguamente se conocía como Brunei Town) quiere decir: “La ciudad del noble que se retiró”. No hay lugar a dudas de que, a pesar de que no todo el pueblo es musulmán, el islamismo es la religión que domina oficialmente.

Viernes, julio 26th, 2013 | Author:

Políticamente, Brunei ha tenido pocos cambios. Desde 1888 pasó a ser un protectorado de Inglaterra, de quien había solicitado ayuda contra los ataques constantes de piratas y aventureros ambiciosos que acosaban a la población. Los japoneses lo invadieron durante la segunda guerra mundial (1941-1945) pero, al final de la contienda, volvió a su estado anterior de protectorado británico. Brunei, fiel a la corona inglesa, a la cual estaba agradecido, fue el único país de población malaya que no formó parte de la Federación Malaya cuando ésta se creó en 1963. Ya su idiosincrasia estaba bien definida y el pueblo prefirió mantenerla a toda costa.

En 1959, el gobierno inglés entregó parcialmente al sultán Ornar Alí Saifuddin las riendas del gobierno, que sostuvo hasta 1967, cuando abdicó en favor de su joven heredero, de 21 años, Muda Hassanal Mu’izzadin Waddaulah Bol-kiah, muy querido por el pueblo. El nuevo sultán combinó inteligentemente las nuevas técnicas de desarrollo de los países occidentales con las diferentes culturas nativas, enfatizan-do siempre la importancia que tiene la educación en la prosperidad de una nación. Finalmente, en noviembre de 1971, Brunei obtuvo el control total del gobierno interno de su territorio y su condición de protectorado del Reino Unido cesó definitivamente, aunque Inglaterra aún está encargada de sus asuntos internacionales.

Con el valor que ha adquirido el petróleo ante la crisis energética que se ha producido en el mundo, este pequeño territorio, rico en yacimientos petrolíferos, ha visto como sus ingresos aumentaron considerablemente de la noche a la mañana. Sólo en 1974 (según las últimas estadísticas disponibles) la entrada por concepto del petróleo ascendió a la suma de 975 millones 403 mil 990 dólares, con la que se continúan ampliando los programas educativos y de sanidad pública. La enseñanza es totalmente gratuita y se realiza en los tres idiomas principales del país: el malayo, el inglés y el chino. El presupuesto anual para la educación en este país de tan sólo 145.700 habitantes es de más de 45 millones de dólares y para la salud pública se destinan casi 18 millones de dólares al año, cifras sumamente elevadas si se las compara con las de otras naciones con muchos millones de habitantes.

Miércoles, julio 24th, 2013 | Author:

Desde el Kayangán —el Olimpo malayo— saltó a las arenas de la playas de Borneo un huevo inmenso que, al ser empollado por el calor intenso del sol tropical, comenzó a quebrarse. De él, lleno de vida, surgió un joven vigoroso y de extraordinaria belleza. No había mujer en Borneo que pudiera resistir el atractivo de su cuerpo hercúleo y la mirada dulce de sus ojos rasgados. Y el amor floreció en catorce doncellas. Cada una le dio un hijo. Estos catorce niños se unieron cuando hombres para fundar a Brunei. Así describe la leyenda el origen de este interesante país asiático.
Por otra parte, la historia continúa la narración describiendo con datos más precisos la lucha del hombre malayo contra las selvas, los animales salvajes, los invasores y los piratas.

Habla de cómo el nativo de Brunei absorbió y creó costumbres, formó tradiciones e integró religiones hasta adquirir las características únicas que hoy posee y que lo hace diferente de los otros malayos que ahora forman parte de la Federación Malaya.
El país adquirió su época de mayor expansión en el siglo XVI, cuando el sultanato de Brunei extendía su poder por toda la isla de Borneo, las islas Su-lú y parte de las Filipinas. Sin embargo, después del siglo XVI, el sultanato se vio forzado a ceder territorios a Inglaterra y a Sarawak, hasta quedar reducido a los 5.765 kilómetros cuadrados que forman la nación hoy en día.

Domingo, julio 14th, 2013 | Author:

Quienes visitan hoy la “torre inclinada de Pisa” movidos por la curiosidad de contemplar la célebre estructura, quizás ignoren que ella es parte de una de las catedrales más bellas del mundo, con una perfección de líneas arquitectónicas sólo comparable a la de algunos templos griegos, y sede de una colección de obras de arte de incalculable valor.

En la Edad Antigua (hasta el siglo V D.C.), Pisa fue una de las doce ciudades que formó parte de la confederación etrusca (perteneciente a Elruria,’antigua región de Italia). Luego pasó a ser una colonia romana y más tarde —bajo el Imperio de César Augusto— se le dio el nombre de Colonia Julia Pisana, alcanzando la categoría de municipio. Por su acceso al mar Mediterráneo (a través del río Arno), llegó a convertirse en una de las grandes metrópolis marítimas de la época, con una flota cuyos barcos surcaban el Mediterráneo.

Durante la Edad Media (siglos V al XV), la historia recoge las innumerables batallas que, con éxito, sostuvieron los písanos contra el Imperio Otomano con su centro en la actual Turquía. Como un homenaje a la victoria naval sobre los sarracenos (nombre dado por los cristianos del medioevo a los musulmanes) en Pa-lermo (1063) y con el botín obtenido de sus enemigos, los habitantes de Pisa decidieron edificar un templo “digno de su Divina Majestad y que fuera la admiración del mundo”. Su construcción le fue encomendada al arquitecto Buschetto en ese mismo año, y la edificación fue terminada —por el también arquitecto Rainaldo— cincuenta y cinco años más tarde.

Enclavada en una explanada, la armónica catedral, destaca sus exteriores de mármol (extraído del Monti Pisani) que constituyen la fachada. Esta se compone de cuatro series de columnas unidas por arcos de medio punto. Tiene cuatro puertas hechas de bronce, tres de las cuales fueron una realización del escultor Giovanni da Bologna (1606), considerado el escultor más importante de la segunda mitad del siglo XVI. La cuarta puerta es obra de Bonanno.

Sábado, julio 06th, 2013 | Author:

Muy sencillo, pero inimitable. A ellos los salva una adaptación perfecta a su medio y una fortaleza admirable. En la actualidad, el ser humano está estudiando intensamente a los pingüinos y cuidándolos para evitar las muertes accidentales y voluntarias a que han estado sometidos en el pasado. Es de esperarse que los pingüinos nunca se enfrenten al terrible peligro de extinción que amenaza a las ballenas. Es de esperarse que por muchos siglos, y milenios, el ser humano pueda seguir deleitándose y divirtiéndose mirando a los pingüinos y admirando su extraordinaria capacidad de supervivencia.

Jueves, julio 04th, 2013 | Author:

La vida de los pingüinos está llena de peligros. Hay aves de rapiña que amenazan a los huevos y a los polluelos. En el mar los adultos son perseguidos por otros animales más peligrosos. De cada cien polluelos que maduran para abandonar el lugar donde nacieron, solamente diez regresan a los tres años para reproducirse. Por otra parte, de los dos polluelos que nacen siempre muere uno víctima de sus enemigos o de las tormentas.

Pero si los polluelos sobreviven, los padres van haciendo más y más largas las carreras en que se hacen perseguir para alimentarlos, hasta que los llevan junto al mar… y finalmente deciden darse su primera zambullida. Entonces, tienen que aprender a nadar. Al principio lo hacen bastante mal, pero se van perfeccionando poco a poco.
El último gran suceso en tierra en la vida del pingüino es el cambio de plumaje. Después de terminar su tarea con los polluelos, los adultos pasan dos semanas en el mar, alimentándose y engordando. Al cabo de ese tiempo se refugian en tierra y no pueden volver al agua hasta 21 días más tarde, cuando ya el nuevo plumaje está completo. Sin él no pueden nadar ya que les faltaría la protección impermeable que necesitan. Durante este tiempo pierden hasta el 50% de su peso. Hacia el primero de abril el ciclo está completo y todos los pingüinos desaparecen de las playas. No vuelven a tocar tierra hasta siete meses más tarde, cuando su instinto reproductivo los hace llegar a las playas y construir nidos … una vez más, para reiniciar el ciclo.

En estos tiempos tal parece que todos los animales más interesantes están en peligro de extinción. El elefante, el tigre, las ballenas, ¡todos corren peligro de desaparecer! Los pingüinos, sin embargo, y a pesar de las condiciones de vida tan duras que sufren, son aves que abundan y que no corren el menor peligro.
Sus enemigos naturales son las aves de presa del Polo Sur (Gatharacta skua y Chionis alba) que roban sus huevos y sus polluelos, las focas moteadas o focas leopardo (Hydrurga leptonyx) y las oreas (Grampus orea), o delfines gigantes, que cazan a los adultos. En algunos mares, también están los tiburones persiguiéndolos. El ser humano, desde que descubrió a los pingüinos, también los ha diezmado. En un principio, los mataba y recogía sus huevos por millares para usarlos como alimento. Después, los hervía para extraerles el aceite. Además, perturbaba sus habitáis para recoger el guano, que es un excelente fertilizante.

Los pingüinos también siguen siendo víctimas de los pescadores profesionales, que los matan para que no consuman peces valiosos o accidentalmente los capturan en sus redes. La contaminación de las aguas, especialmente los derrames de petróleo en el mar, es otro factor que afecta a los pingüinos (especialmente a los pingüinos del Cabo, ya que muchos petroleros pasan por las aguas en que viven). Con todo, hay pingüinos por millones y los únicos escasos son los de las Galápagos (entre mil y dos mil ejemplares), que por tener un habitat muy limitado no pueden reproducirse más abundantemente.

Martes, julio 02nd, 2013 | Author:

Existen variaciones en los hábitos reproductivos de las diferentes especies de pingüinos. Algunos —como el emperador— ponen un solo huevo y es el macho el que lo empolla, sin construir nido, sosteniéndolo con las patas y dándole calor con una zona sin plumas en el vientre. Otros, como el pingüino de pico rojo (Pygoscelis papua) ponen dos huevos, que tanto el macho como la hembra empollan turnándose en nidos de yerbas y ra-mitas. Unos más —como el pingüino de frente amarilla (Eudypts chrysolo-phus)— ponen tres huevos y solamente crían un pingüinito. Las fechas que comprende el ciclo reproductivo también varían, así como la duración del período de incubación y el color de los huevos. Es natural que así ocurra cuando las diferentes especies viven en climas tan distintos. Sin embargo, podemos tomar los hábitos sexuales del pingüino de adelia como típicos.

Durante el invierno del Polo Sur, los pingüinos están en el mar, y en el verano, curiosamente, vuelven siempre a las mismas costas en que nacieron. Allí se congregan a veces en grupos de cientos de miles. Los machos son los primeros en llegar apenas suben algo las temperaturas y construyen sus nidos de piedras. Mientras los machos están ocupados con esta tarea, comienzan a llegar las hembras. Para atraer su atención, los machos extienden las alas, viran la cabeza hacia el cielo y empiezan a gritar. La hembra llega al macho y ambos se enfrentan con los picos señalando hacia arriba y las plumas de cuello y cabeza erizadas. Finalmente, la hembra señala que acepta al compañero bajando la cabeza en una reverencia. Generalmente, los machos y hembras que han sido compañeros en un año continúan siéndolo en los años subsiguientes, a pesar de una separación de siete meses, mientras los dos viven. Si varias hembras responden a la llamada de un macho, ellas tienen que luchar entre sí por él. Cuando todos los problemas se resuelven, la parejita se une sexual-mente, y la construcción del nido, con los dos colaborando, continúa.

Después que la hembra pone los huevos, el macho toma el primer turno para empollar mientras ella se va al mar. El turno toma dos semanas. Al cabo de ellas, la hembra releva al macho, hambriento después de su largo ayuno y con las coyunturas endurecidas de no moverse. El turno de la hembra dura otras dos semanas. Antes de alejarse, el macho repara el nido agregándole algunas piedras. Después, los turnos son más cortos. Los pingüinitos nacen cubiertos de plumón gris a los 36 días. Entonces el macho y la hembra toman turnos de 24 horas cada uno para cuidarlos en el nido e ir a buscarles alimentos. Los polluejos son insaciables, y en 15 minutos son capaces de devorar el equivalente de su propio peso en alimentos. Durante esta etapa en que siempre un padre cuida el nido, los polluelos aprenden a identificarlo por los sonidos que emite.
Cuando ambos padres deciden salir de caza juntos y dejar solos a los pequeños, éstos se agrupan formando lo que se llaman “creches”, de unos pocos individuos o de varias docenas. Entonces, si uno de los padres vuelve del mar, lo hace dando gritos y sus polluelos lo persiguen hasta que se detiene y los alimenta regurgitando los alimentos. La carrera y persecución se repite hasta que los dos polluelos han sido alimentados. Ningún adulto alimenta a un polluelo que no sea el suyo.

Domingo, junio 23rd, 2013 | Author:

No hay diseño que pueda competir con la naturaleza porque para esta consumada creadora el tiempo no cuenta y los elementos que emplea son suyos y de nadie más. En su taller se utilizan el ir y venir de las aguas durante siglos para lograr una textura, y el curso de los astros es la paleta donde combina colores. Sus esculturas no pertenecen a un estilo determinado porque las cincela con torrentes violentos, con vientos que cortan y con nieves que petrifican. El universo es su museo y Finlandia es una de sus salas favoritas.

Una piedra del camino en Finlandia tiene un diseño exclusivo formado por el hielo y el deshielo de la Edad de los Glaciares y sus colores los combinaron los siglos que pasaron sobre ellas. En las costas la naturaleza ha estado tallando la madera milenaria con la paciencia del que no cuenta los días. No son troncos secos, no son naturalezas muertas, son formas caprichosas unas veces, torsos desnudos otras, y una talla exquisita siempre.
Finlandia no es una pintura impresionista para mirar a cierta distancia, hay que acercarse para descubrir los mil detalles que forman ese paisaje tan uniforme a primera vista. Cuando la naturaleza diseña, como en Finlandia, reclama atención para su obra y quienes se detienen para admirarla encuentran serenidad y paz. De esa serenidad y de esa paz, de la pureza de las nieves, de la frescura de los bosques y de la tranquilidad de los lagos, nace la limpieza y la exquisitez del diseño finlandés.

Los artistas finlandeses sienten la naturaleza con más intensidad que la influencia urbana de la escuela teórica. Para ellos la madera es parte de su vida porque durante siglos sus casas fueron una continuación de los bosques. En el hogar se familiarizaron con las vetas de los troncos inmensos y aprendieron a trabajarla sin dañarla, sin que perdiera su textura. Por eso no es de extrañar la gran cantidad de obras de arte que realizan en madera. El conocimiento del granito como material ha sido de gran importancia, así como las piedras y rocas finlandesas redondeadas por el agua y las nieves, que dan un carácter completamente distinto al que se obtiene con las de origen volcánico en otras regiones. En manos del artista finlandés los materiales naturales se convierten en obras de arte.
La arquitectura y el diseño industrial finlandés han traspasado todas las fronteras. Ya sea madera, concreto, cristal o porcelana, llevan el sello inconfundible de la línea pura y a la vez atrevida que empieza y acaba en la naturaleza, porque el finlandés depura su arte en el bosque, en los lagos y en la nieve.