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Jueves, julio 29th, 2010 | Author:

No es su fachada principal con portada de columnas dóricas, lo que externamente manifiesta la grandiosidad del templo, sino la vista que ofrecen ábside y torre, de severas líneas y sobria decoración.
El interior impresiona hondamente por la perfecta armonía de sus proporciones; por la belleza de las ocho capillas que, con arcos apuntados y paineles góticos, se abren a ambos lados de su única nave, que cubre bóveda de crucería; por la majestad del crucero, cuyo enlablamicnto se asienta sobre pilastras estriadas y cuyo cimborrio se desenvuelve también en bóveda de crucería de dobles ojivas y arcos (omeros apuntados, con riquísima ornamentación de altos relieves que representan héroes y heroínas alusivos a las hazañas del Oran Capitán, imágenes de santos, ángeles y querubines y otras múltiples figuras de muy diversa índole.
Una elevadísimá escalinata lleva al altar mayor, tras el cual se alza impresionante retablo, ocupando todo el frente del ábside y alcanzando el comienzo de la bóveda; retablo que se puede considerar obra maestra de la imaginería española. Consta de cuatro cuerpos que se desarrollan sobre un sotabanco decorado con relieves de santos. El primer cuerpo es de orden dórico, con columnas estriadas; el segundo, de orden jónico; el tercero y el cuarto, de orden corintio. La magnífica sillería situada en el coro, fue obra de Diego de Siloé.
Los dos claustros del monasterio forman también otras tantas bellísimas manifestaciones de arte. El primero, al que da acceso una portada dórica, tiene patio de grandes dimensiones, encuadrado por galerías de 26 arcos de medio punto que sustentan capiteles góticos en su primer cuerpo y de paineles apoyados en columnas muy cortas, en el segundo que cierra balaustrada del mismo estilo. Siete magníficas portadas, que labró Diego de Siloé, realzan la hermosura de este clustro. El segundo claustro, más pequeño, ofrece una graciosa amalgama de arte gótico renacentista y morisco.
Las nobles fachadas del Sagrario, Palacio Arzobispal y Curia Eclesiástica, primitiva sede de la Universidad granadina, más unos edificios modernos graciosamente pintados al temple, forman la plaza que preside el monumento erigido a Alonso Cano y constituye un modelo de urbanización de bellos rincones olvidados. El Sagrario, construido sobre el solar en que se alzaba la Mezquita Mayor de la medina, presenta en su fachada principal una portada de dos cuerpos de columnas corintias, labradas en mármol gris y ornamentada con imágenes. De planta cuadrada, con cruz griega inscrita, cubre con cúpula su viajes cruceros y ostenta un tabernáculo de ricos mármoles. Del Palacio Arzobispal, lo más interesante es su pinacoteca. La Curia Eclesiástica ofrece una portada de pilastras jónicas que sustentan arcos de medio punto; y, en su interior, contiene bello patio que algunos atribuyen a Diego de Siloé.