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Domingo, septiembre 22nd, 2013 | Author:

Construido en estilo camboyano, el Templo del Amanecer (Wat Arun) tiene la prang o torre principal más alta de Tailandia, equivalente a un edificio de 20 pisos aproximadamente. Igual que muchos otros, Wat Arun se yergue junto al río, sorprendiendo al viajero con su enorme estructura totalmente recubierta de fragmentos de porcelana china en todos los colores del arco iris. De cerca, puede verse que esos pedazos de porcelana son de tazas y vasos de distintas vajillas, distribuidos de tal manera que parecen flores.

Las torres de este templo descansan sobre una serie de terrazas custodiadas por figuras mitológicas orientales. Al prang principal, que se eleva 74 metros, se sube por una empinada escalera que conduce a un balcón desde el que pueden verse el Gran Palacio, el Wat Pho y el antes mencionado Wat Phra Kaeo, a través del río y, por supuesto, una espléndida panorámica de Bangkok. Y, en el balcón inferior, hay cuatro pabellones que albergan representaciones de los cuatro principales episodios de la vida de Buda: nacimiento, iluminación, primeros conversos y muerte, que ocurrió aproximadamente en el 483 A.C.

Viernes, septiembre 20th, 2013 | Author:

En un mundo obsesionado por el pragmatismo, los templos de Tailandia —el antiguo y legendario Reino de Siam— se levantan como mudos testigos de la indomable creatividad del hombre. Hay más de veinte mil templos esparcidos por todo el país, en su mayoría concentrados en Bangkok, la capital, donde pueden verse, cual exóticas flores, salpicando las riberas del Chao Phraya, el río que constituye la principal vía de transporte de esa fascinante ciudad.

La civilización tailandesa es totalmente autóctona, ya que Tailandia es el único país del sudeste asiático que nunca fue conquistado por la civilización occidental. Y en ningún campo es esto más evidente que en su arquitectura ni se manifiesta mejor que en sus maravillosos templos.
Alrededor del 95% de la población tailandesa es budista y dentro de cada templo se encuentra una imagen diferente de Buda. La más sagrada es el Buda de Esmeralda, en el templo del mismo nombre, también conocido como Wat Phra Kaeo. Pero quizá la más espectacular sea la del Buda reclinado, una enorme estatua totalmente recubierta de láminas de oro.

Los templos de Tailandia, a través de la historia, han cumplido múltiples funciones. Tomemos como ejemplo el caso de Wat Che-tuphon, el monasterio más antiguo del país, situado en el centro de Bangkok. Este templo, fundado en el siglo XVI, tiene la distinción de haber sido la primera universidad de Tailandia, en la que se impartían antaño clases de literatura, arqueología, astrología y medicina. Hoy, en cambio, el visitante puede recibir un masaje terapéutico en la sala de masajes que hay en sus jardines, apenas por el equivalente de unos 25 centavos de dólar.

Domingo, noviembre 18th, 2012 | Author:

Los historiadores orientales se refieren a Tailandia como “la tierra de las sonrisas”. En cambio nunca se dice que los tailandeses sean demasiado trabajadores. Tampoco puede calificárseles de perezosos, pero lo cierto es que, para ellos, el recreo —ya consista en la práctica de las artes o de juegos deportivos— es tan importante como el trabajo y la meditación. Quizás su carácter jovial esté relacionado con esta filosofía de la vida.
No es posible enumerar todos los festivales que se efectúan cada año en Tailandia, pues cada provincia tiene muchos. No sólo celebran los locales y nacionales sino también algunos importados. Los más importantes son el Año Nuevo, cuya celebración tiene lugar el primero de enero para que coincida con la del mundo occidental; el Maga Puja, a finales de febrero o principios de marzo, que conmemora la ordenación por el Buda de 1250 arahantas (santos) que, sin haberse puesto de acuerdo, fueron a visitarlo el mismo día; el Visakha Puja, que celebra el natalicio, iluminación y tránsito al nirvana de Sidarta Gautama, el Buda. Los tres hechos ocurrieron en una noche de luna llena de mayo, según la historia búdica, y en este mes son recordados. Y, por último, el Songkran o Año Nuevo tai, que se celebra el 13 de abril, al término de la recolección de las cosechas.
La fiesta patriótica más importante es el Día de la Independencia Tai y Cumpleaños del Rey, el 5 de diciembre. Además de desfiles militares, de una recepción en la sala del trono y demás ceremonias civiles, se efectúan importantes rituales religiosos. Es, en esencia, una reafirmación de la soberanía e independencia nacionales.

Viernes, noviembre 16th, 2012 | Author:

Entre lo mucho que hay de asombroso en Bangkok y en toda Tailandia, los wat resultan especialmente interesantes. Hay quienes traducen esta palabra con el vocablo pagoda, que es el que se usa en occidente para designar a todos los templos budistas, pero esta traducción —si bien es la única que existe en castellano— apenas se aproxima al sentido de lo que es realmente un wat. No se trata de un templo como se entiende a éstos entre los judeocristianos. Buda, a quien se dedica el wat, no es un dios ni se le adora. Especialmente en el Budismo hinayánico, Sidarta Cautama, el Buda, es sólo un maestro a quien se debe imitar, y si se le venera es con el único fin de propiciar la meditación sobre sus enseñanzas.
En Tailandia hay más de 20.000 wat, a los cuales podria llamarse monasterios si en todos ellos vivieran monjes. Pero no es asi: en muchos wat no hay monjes, y muchos de ellos viven fuera de los wat.
En realidad se trata de un conjunto formado por varias edificaciones generalmente rodeadas por un muro en el que hay varias entradas. De estos recintos, el bot es el más sagrado, y a él no puede entrar ninguna mujer, aunque sea religiosa. Es de forma rectangular y está rodeado por ocho pilares que casi siempre llevan figuras labradas, siendo la más frecuente la de una serpiente. El bot lleva varios tejados superpuestos —característica de la arquitectura tai— con graciosas terminaciones en forma de rizo y tejas de color naranja, verde, o violeta que contrastan con las blancas paredes exteriores. La decoración interior es muy rica: murales que relatan la vida de Buda; columnas octagonales rojas con diseños dorados y rematadas en forma de flor de loto; y puertas lacadas en negro y oro, con incrustaciones de madreperla. En el costado Oeste, una imagen de Buda preside la cámara, con su beatífica y serena sonrisa. La estatua es de estuco o bronce y sólo por excepción se usan otros materiales, como el jade del que está hecho el llamado Buda de esmeralda de Bangkok.

Miércoles, noviembre 14th, 2012 | Author:

Conocida en el extranjero con el nombre chino de Bangkok (más fácil de pronunciar para los occidentales) y con el sobrenombre de “Venecia de Oriente”, la capital de Tailandia se llama Krung tep (es decir, “Ciudad de los Angeles”) en lengua tai.
Bangkok se alza en las márgenes del río principal de Tailandia, el Menam o Chao Pya, a unos 30 kilómetros de la desembocadura. A la orilla derecha está la Ciudad Vieja, cuyo nombre es Thanaburi. Sus edificaciones están levantadas sobre pilotes clavados directamente en el río y en los canales o klongs. Sobre la ribera izquierda se alza la Ciudad Nueva, cuyas construcciones están en las numerosas islitas que se comunican entre sí mediante canales. En esta parte se encuentran el Palacio Real y los centros comerciales.
Krung tep tiene la particularidad de carecer de una plaza central como tienen casi todas las grandes urbes del mundo. Por eso le falta lo que en nuestras ciudades occidentales se conoce como “el centro”. Es una aglomeración desordenada de casas, templos, mercados, edificios modernos, calles, canales y puentes, y por ella transitan motocicletas, autobuses y pintorescas embarcaciones. En ella está el aeropuerto de mayor tráfico aéreo en el Sudeste de Asia, y sus concurridas estaciones de ferrocarril alternan en el paisaje urbano con jardines terrestres y acuáticos. Y entre las torres de concreto y antiguas azoteas, sobresalen las cúspides en forma de aguja de las chedio recintos de más de 800 templos budistas en los que se guarda toda suerte de reliquias.

Los mercados flotantes son, probablemente, la más poderosa atracción de Bangkok para los extranjeros. A lo largo de algunos klongs o canales, largas filas de barcazas transportan, lentamente y deteniéndose aqui y allá, toda clase de comestibles y flores que ofrecen a los transeúntes (que también van en bote). En distintas zonas, a orillas de los klongs se suceden tiendas y más tiendas donde pueden hacerse las compras sin dejar la embarcación.
Las personas que viven entre los klongs lógicamente tienen que ir en bote a sus sitios de trabajo o de estudio. Y, puesto que en Bangkok viven cuatro millones de personas, se comprende que el tráfico en estos canales sea tan intenso como en las vias de todas las grandes ciudades, sólo que más variado. En lugar de encontrar automóviles particulares, taxis y autobuses rodantes, hallaremos esquifes privados y de servicio público. Los policías de tráfico a duras penas logran dirigir semejante volumen con desesperados ademanes. En la Ciudad Nueva es corriente ver deslizarse, uno al lado del otro, un automotor y un vehículo acuático: uno rueda por el pavimento mientras que el otro navega por el canal.
En los festivales nacionales y religiosos (hay 13 principales y muchos secundarios), el rey se traslada en su bella barcaza para presidir las ceremonias en el monasterio o edificio designado para la conmemoración. La barca real, de 50 metros de longitud, es impulsada por 70 remeros que visten ornamentados uniformes de color rojo y mueven los remos al compás de las canciones que van entonando.

Lunes, noviembre 12th, 2012 | Author:

Aunque los tailandeses, por su facilidad para relacionarse con los extranjeros, son muy receptivos a la influencia de otras culturas, aquello que es esencial en sus costumbres y en su conducta se conserva con la misma fuerza que su espíritu nacionalista.
Muchas costumbres del pueblo tai llaman la atención de los occidentales. Por ejemplo, tanto en la capital como en las ciudades y aldeas de provincia, los monjes, al despuntar el alba, caminan por las calles provistos de un recipiente en el cual recogen los comestibles que les ofrecen los ciudadanos. Quien ofrece comida a un monje, gana méritos, pues le está facilitando su desarrollo espiritual. Según las enseñanzas budistas, la generosidad es una de las virtudes que acercan al creyente al día de su liberación.
Hombres y mujeres jamás se tocan en público. Por otra parte, y aunque las muchachas suelen ir acompañadas de personas mayores, siempre devuelven las sonrisas que les dirigen los desconocidos. Antes de comprometerse en matrimonio, la pareja consulta a un astrólogo. Si al terminar de estudiarse los horóscopos, se encuentra que sus caracteres no son compatibles, no se celebra el compromiso.
Los asientos traseros de todos los vehículos de servicio público están reservados para los monjes. Si por ignorancia una turista ocupa uno, el monje que suba al vehículo irá de pie todo el tiempo antes que sentarse junto a ella, pues ningún hombre puede siquiera rozar una mujer mientras es monje.
La cabeza es altamente reverenciada, por considerársela el asiento del alma, y no debe ser tocada excepto para lavarla. Si un extranjero acaricia la cabeza de un niño, el hecho es considerado un mal augurio y el niño debe ser purificado por medio de oraciones y diversos ritos.
Los tai siempre hablan en voz baja y la modulación tiene cinco tonos, según los cuales cambia él significado de cada palabra. Tener accesos de ira y hablar en voz muy alta son cosas que se consideran propias de los enfermos mentales.
Al morir una persona, su cuerpo recibe un baño antes de ser colocado en el catafalco, en el que permanece hasta cien días, procediéndose luego a cremarlo. Las mujeres de una familia nunca comen antes que los hombres.
Al abrazar la vida monástica, el hombre debe afeitarse la cabeza y las cejas. También las monjas deben rasurarse totalmente el cabello; pero sólo tienen que seguir ocho preceptos, mientras que los hombres han de observar ¡227! Las mujeres no pueden ser ordenadas.

Sábado, noviembre 10th, 2012 | Author:

Por lo menos el 80 por ciento de la población es de raza tai, y el grupo minoritario más importante es el chino, cuyo papel en el comercio tailandés ha sido importantísimo desde hace siglos. Lo forman unos 3.000.000 de personas concentradas en los barrios chinos de Bangkok y en algunas otras ciudades. Hay unos 800.000 musulmanes de habla malaya y medio millón de birmanos y camboyanos. En las montañas del Norte viven algunas tribus que no reconocen más ley que la propia y que suman en total unos 286.000 individuos. Hay también unos 45.000 vietnamitas en el Nordeste, y el número de blancos occidentales llega a 60.000.
Más del 90 por ciento de los habitantes profesa el budismo hi-nayana, el cual determina no sólo la forma de vivir de sus habitantes, sino que constituye la influencia principal en todos los aspectos de la vida del país: el arte, la literatura, la educación, la política. Las demás religiones han sido siempre ampliamente toleradas, pero prácticamente no han podido encontrar prosélitos.
De los 44.035.129 habitantes, aproximadamente el 85 por ciento vive en zonas rurales, mientras que el resto se agrupa en Bangkok y en sus inmediaciones. A pesar de ser uno de los países asiáticos más abiertos a la industrialización, no padece el problema de la despoblación del campo. Aunque, desde luego, hay corrientes migratorias de las provincias hacia la capital, esta situación no es tan grave como en otras naciones en vías de desarrollo industrial, gracias a la gran importancia que se le ha dado a la tecnología agrícola y, por otra parte, a que en Tailandia los agricultores nunca han padecido del sentimiento de inferioridad que caracteriza al campesino en otras naciones y que le impulsa a tratar de cambiar el arado y el azadón por la máquina en la fábrica. Es probable que sea la importancia social que tiene el campesinado tailandés lo que ha impedido la formación de ciudades enormes. La única urbe grande del país es Bangkok. De las 71 capitales de provincias, apenas doce pasan de los 30.000 habitantes, y la mayoría de los municipios tailandeses son poblados pequeños que sirven como centros agrícolas, artesanales o mineros.
Aunque el ingreso per cápita del pueblo de Tailandia es de sólo 350 dólares anuales (estadística más reciente: 1975), supera al de los demás países del Asia Sudoriental y es, por lo demás, suficiente para que los analistas socioeconómicos puedan hablar del “bienestar económico general” que existe en el país. Esta aparente contradicción se comprenderá mejor si se tienen en cuenta las razones siguientes:
1 . El budismo, practicado en su forma primitiva (Therevada o Hi-nayana) elimina la necesidad de muchos bienes materiales que en otras sociedades se consideran indispensables para “sentirse bien”.
2 . Siendo el rey el jefe espiritual de los tailandeses (aunque en un sentido distinto que en las iglesias cristianas, pues en el Budismo no existe el clero a la usanza occidental), está obligado a hacer un ejemplo de su vida, y tiene que cuidar de que la riqueza se reparta de manera justa.
Esta última afirmación resultará difícil de creer para quien observe los tesoros de la familia real tailandesa, pero esta aparente incongruencia también tiene su explicación en el pensamiento budista de los tai, según el cual los palacios son tan sagrados como los templos, y merecen que se les embellezca con tesoros y obras de arte. Para muchos pueblos orientales, la belleza no es un don, sino una aspiración, un ideal, y una familia real que no se rodee de cosas bellas resultaría ofensiva para su pueblo. La realidad es que, en el fondo, los nobles tai son tan sencillos como sus subditos, conforme a la filosofía budista que aconseja las formas de vida más sencillas, a fin de dejar tiempo para la meditación y el recreo espiritual. Esto es así hasta el punto de que todo hombre tai, antes de casarse, debe llevar durante no menos de tres meses una vida monástica para conocer “el placer de la pobreza”; lo mismo deben hacer los futuros gobernantes, aunque durante un período aun más largo. En la historia tailandesa hao sido numerosos los reyes y príncipes que se han desprendido sin vacilaciones de sus más valiosos tesoros, así como los monarcas que no han querido siquiera imponer tributos a sus subditos, viviendo “ricamente” de las ofrendas que les hacía el pueblo.

Jueves, noviembre 08th, 2012 | Author:

Tailandia es el tercer productor de estaño en el mundo. Este mineral y los zafiros constituyen las principales fuentes de la riqueza minera del reino, aunque la tierra de esta privilegiada nación es pródiga también en otros productos minerales: wolframio, fluorita, mineral de hierro, manganeso, antimonio, zinc, oro, plata, cobre, y diversas piedras semipreciosas. La producción de petróleo y carbón es muy escasa para las necesidades de la industria, pero en cambio la abundancia de agua asegura la disponibilidad constante de energía hidráulica.
El 60 por ciento de la superficie del país está cubierto de selvas tropicales (todavía vírgenes en varias regiones) riquísimas en productos forestales tan valiosos como el caucho (que se exporta en grandes cantidades), el yang (madera fina de alto valor comercial) y la teca (madera dura, muy usada en la industria). Sin embargo, el gobierno ha promulgado leyes muy estrictas que prohiben la explotación indiscriminada de las selvas para prevenir la deforestación y la erosión.
La situación geográfica de Tailandia, unida a su carácter de país independiente, han hecho de ella un puente político, diplomático y comercial entre el Sur de Asia y el mundo occidental. Es base permanente de la SEATO, es decir, la Organización del Tratado del Asia Sudorienta! pacto de defensa mutua equivalente en esa región a la OTAN, así como de varias filiales de las Naciones Unidas.
Bangkok es seleccionada frecuentemente como sede de conferencias internacionales, tanto científicas como políticas y económicas, y la nación ha desempeñado un papel dirigente en la organización de las ligas diplomáticas de Asia Sudoriental.

Martes, noviembre 06th, 2012 | Author:

Tailandia ocupa la parte central de la península de Indochina y parte de la de Malaca. La rodean el Océano Indico, la Confederación de Malasia, Camboya, Laos y Birmania. Mide 518.000 kilómetros cuadrados de superficie y su configuración es semejante a la de un hacha. La temperatura media es de 27 grados centígrados; puede subir hasta los 38 en abril y mayo y bajar a los 16 en diciembre.
Económica e históricamente, la región más importante del país es la llanura central (de tipo aluvial), donde se agrupa la mayoría de la población. Está surcada por el río Menam o Chao Pya, el principal, al que alimentan mumerosos afluentes nacidos en las montañas del Norte y el Oeste, formando estas últimas un sistema que se prolonga hacia el Sur, hasta la península de Malaca, después de marcar la frontera con Birmania.
Al Sudeste, la cuenca del Menam está separada de la del Mekong  que marca el limite oriental con Laos por otra cadena montañosa de escasa elevación (1.000 metros como máximo). En general, no hay grandes alturas: el monte más elevado es el Doi Intanon, que mide 2.800 metros.
El Menam desemboca en el golfo de Siam, formando un amplísimo delta que se inicia a 200 kilómetros del mar. El litoral tailandés es muy irregular, sus playas son areníferas y numerosas islas bordean la costa.
Si en lo espiritual, el budismo en su forma más pura y mejor conservada es el factor determinante del carácter tai, en lo material seguramente lo es la riqueza del país, la que le ha proporcionado en todo tiempo un relativo bienestar económico a pesar del rápido ritmo con que crece su población (3.2 por ciento).
El arroz tailandés está considerado por muchos como el mejor del mundo y constituye el renglón más importante de la economía del país, el cual produce más de 13.000.000 de toneladas de ese grano. De esta producción se llega a exportar aproximadamente un total de 1.200.000 toneladas.
La pesca es abundantísima, tanto en los ríos como en las costas; pero por ser en la dieta de los tailan-deses tan importante como el arroz, no se exporta en grandes cantidades. Los mariscos sí se exportan, especialmente el camarón.
La variedad de frutas comestibles es muy amplia y junto con el arroz y el pescado constituyen la base de la alimentación. En los hoteles de Bangkok, los turistas no suelen encontrar más que bananos, papayas y pinas; pero en el campo, la variedad es realmente abrumadora: farang (guayaba), putsar (dátiles del país), noi nah (anón) y durian (durián), la fruta más preciada del país y la más costosa de Indochina por sus semillas, a las que se atribuyen propiedades afrodisíacas, y que se comen tostadas. La lista continúa con el lansat, de color amarillo, semejante a la uva; el lam yai (semejante al níspero), que sirve de pretexto para hacer un festival anual y un concurso de belleza en la provincia de Chiengmai; el mang kut (zapote) y diversas variedades de naranja, mandarina, mamey, melocotón, melón, pera, ciruela, manzana, cereza, uva y otras frutas comunes en el occidente. Puede decirse que en Tailandia es posible aclimatar cualquier especie frutal, debido a la fertilidad de la tierra y a la variedad de la topografía.

Martes, noviembre 22nd, 2011 | Author:

No es ningún secreto que Bangkok ha ganado notoriedad internacional debido a su creciente y displicente industria del sexo, una infortunada secuela dejada por la guerra de Vietnam, cuando los soldados estadounidenses hicieron de la capital su destino predilecto para el descanso y recreo. En los innumerables bares y centros nocturnos a lo largo de Patpong Road, existe casi cualquier combinación de intimidad concebible, y los shows en vivo van mucho más allá de lo gráfico. Sin embargo, este es un buen lugar para que recuerdes la lamosa regla de oro que dice: ver pero no tocar. De acuerdo con la ley tailandesa, la prostitución organizada es un delito federal, mientras que la negociada entre individuos es legal. El sexo con un menor de edad bajo cualquier circunstancia es un crimen mayor.